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Ron Paul: Los 10 principios para una sociedad libre

1Los Derechos pertenecen a los individuos no a los grupos, ya que se derivan de nuestra naturaleza y no se puede conceder ni quitar por el gobierno.

2. Todas las asociaciones pacíficaseconómico y socialmente voluntarias están permitidos, el consentimiento es la base del orden social y económico.

3Solo la propiedad adquirida es propiedad privada del individuo o grupo voluntario y esta propiedad no puede ser arbitrariamente anulada por los gobiernos.

4.El  Gobierno no puede redistribuir la riqueza privada o conceder privilegios especiales a cualquier individuo o grupo.

5. Los individuos son responsables de sus propias acciones; el gobierno no puede ni debe protegernos de nosotros mismos

6. El Gobierno no puede reclamar el monopolio sobre el dinero y el gobierno nunca debe dedicarse a la falsificación , incluso en nombre de la estabilidad macroeconómica.

7. Las Guerras de agresión, incluso cuando se le llaman de prevención, e incluso cuando pertenecen sólo a las relaciones comerciales, están prohibidas.

8. Jurado de nulidad, es decir, el derecho de los miembros del jurado para juzgar la ley, así como los hechos, es un derecho del pueblo y la norma de la audiencia.

9. Todas las formas de trabajo forzado están prohibidas, no sólo la esclavitud, sino también el reclutamiento asociación forzada , y la distribución forzada de bienestar.

10. El gobierno debe obedecer la ley que el resto y por lo tanto nunca debe usar la fuerza para moldear el comportamiento, manipular los resultados sociales, gestionar la economía, o decirle a otros países cómo deben comportarse.

Ron Paul: La zona de exclusion aerea en Libia es Inconstitucional

EELcongresista Ron Paul se ha unido al creciente coro de voces que se oponen la decisión del presidente Barack Obama para ir a la guerra en Libia sin la aprobación del Congreso.

El Artículo 1, sección 8 de la Constitución de EE.UU. establece claramente que el Congreso tendrá la facultad de “declarar la guerra, otorgar patentes de corso y represalias y para dictar reglas con relación a las presas de mar y tierra.”

En un vídeo grabado el viernes, Ron Paul dice que  la decisión del presidente Obama para imponer una zona de exclusión aérea sobre Libia “un acto de guerra”.

“La zona de exclusión aérea es inconstitucional porque el Congreso no lo ha autorizado”, dice. Vea el video completo a continuación.



La idea de que cualquier hombre tiene la facultad de llevar a  toda la nación a la guerra es totalmente antidemocrático, independientemente de quién sea el presidente. Una reciente encuesta de Fox News encontró 65 % de los votantes registrados se opuso a la participación militar de EE.UU. en Libia.

La tragedia que acontece en Libia exige la atención del mundo, pero no es la única. La semana pasada, las fuerzas saudíes invadieron Bahrein para ayudar a la monarquía represiva al-Khalifa a reprimir brutalmente un levantamiento de la mayoría chiíta del país.

Al atacar a Muammar Gaddafi, ignorando las atrocidades cometidas por la Casa de Saud, el presidente Obama continúa la larga tradición de los EE.UU. de condenar a un dictador, mientras que le da la mano a otra. Esto no es el cambio que votó en el 2008. Es lo de siempre. No es de extrañar que no quiera que la cuestión vaya ante el Congreso, donde los legisladores como Ron Paul podrían haber participado en un debate público sobre las razones para ir a la guerra en Libia. Si los últimos diez años de la guerra contra el terrorismo nos han enseñado algo, es que es preciso que este tipo de decisiones no debe hacerse a puerta cerrada.

Ron Paul arrasa en la Convencion del Tea Party

http://www.abc.es/agencias/noticia.asp?noticia=707378

Washington, 27 feb (EFE).- El movimiento Tea Party no tuvo en cuenta la aspiración presidencial de una de sus grandes estrellas, Sarah Palin, y eligió como favoritos para la carrera a la Casa Blanca al congresista por Texas Ron Paul y el presentador de radio Herman Cain.

El movimiento conservador concluyó hoy una convención de tres días en Phoenix (Arizona) con dos votaciones informales para comenzar a cerrar una serie de posibles candidatos para las elecciones presidenciales de 2012, informó hoy el diario “Politico”.

En la más amplia de esas votaciones, que se desarrolló en Internet e incluyó a simpatizantes y activistas del partido, el Tea Party eligió al veterano congresista Paul como su candidato por un 49 por ciento de los votos, seguido por un 12 por ciento para Cain, un empresario que presenta un programa conservador en Georgia (Atlanta).

La ex gobernadora por Alaska, por su parte, tuvo que conformarse con un nueve por ciento de los votos.

En una segunda votación oficial limitada sólo a asistentes a la convención, Cain fue el candidato elegido con un 22 por ciento de los votos, mientras que el gobernador de Minesota Tim Pawlenty obtuvo el 16 por ciento y Paul el 15 por ciento.

Palin fue la única de los posibles candidatos que no pronunció un discurso en la convención, pensada para lanzar una estrategia que aumente la influencia del movimiento en las elecciones presidencial del 2012.

“Tenemos un plan de 40 años para robar los corazones de nuestros compatriotas que valoran la responsabilidad fiscal, limitar la constitucionalidad del Gobierno federal y la libre empresa”, dijo el viernes a Efe Jenny Beth Martin, coordinadora nacional del movimiento Tea Party Patriots.

“Estamos preparados para seguir difundiendo nuestras ideas y estamos seguros que tendremos una mayor influencia en las próximas elecciones generales”, añadió.

Palin, ex candidata a la vicepresidencia en 2008, ha perdido algo de fuelle dentro del joven movimiento tras liderarlo en sus inicios y demostrar sus apoyos en agosto de 2010, cuando atrajo a decenas de miles de personas a Washington en una manifestación contra el Gobierno

 

Ron Paul gana el sondeo presidencial en CPAC – Una vez más

Por segundo año consecutivo, Ron Paul ganó el sondeo de las elecciones presidenciales en laConferencia de Acción Política Conservadora anual , ganando un 30 por ciento de los votos.

. El congresista de Texas, conocido por sus puntos de vista libertario, se postuló para presidente en 2008 pero nunca fue un serio contendiente para la nominación del Partido Republicano.

. El ex gobernador de Massachusetts Mitt Romney, un candidato del Partido Republicano 2008, que se esperaba acompetir de nuevo, quedó en segundo lugar con 23 por ciento de los votos.  Romney ganó los últimos tres  sondeos presidencial antes de que Paul rompiera  su racha del año pasado.

Muchos asistentes a la convención abuchearon cuando se anunciaron los resultados, pero los partidarios Paul los ahogaron con gritos de “Ron Paul, Paul! Ron! Ron Paul!”

Las consecutivas victorias de Paaul en el sondeo han frustrado muchos fieles republicanos que prefieren ver a un competidor más creíble para  ganar. Un funcionario de la CPAC dijo a Fox News que la gran historia no es que  Paul ganara de nuevo, sino más bien la segunda posicion final de Roomey.

El ex gobernador de Nuevo México, Gary Johnson y el  gobernador de Nueva Jersey Chris Christie quedaron en un distante tercer lugar con un 6 por ciento de los votos, seguido por el ex presidente de la Cámara Newt Gingrich, con un 5 por ciento.

El ex gobernador de Minnesota, Tim Pawlenty, la   representante de Minnesota Michele Bachmann  y el gobernador de Indiana Mitch Daniels, todos recibieron un 4 por ciento. La ex gobernadora de Alaska Sarah Palin tiene un 3 por ciento.  El empresario Herman Cain, el ex senador de Pennsylvania Rick Santorum,  y el  el senador de Dakota del Sur, John Thune han obtenido  un 2 por ciento. El ex embajador de EE.UU. Jon Huntsman y el gobernador de Mississippi, Haley Barbour, terminaron con un 1 por ciento.

 

Ron Paul: “El mundo terminará abandonando el dólar”

FERNANDO DÍAZ VILLANUEVA16-12-2010

Tiene 75 años pero no ha perdido ni un ápice de la combatividad con la que entró en la Cámara de Representantes hace más de tres décadas. Como entonces, Ron Paul sigue luchando contra el Estado y oponiéndose a que la FED imprima dinero a granel y luego inunde el mercado con él.

Considerado durante mucho tiempo como un excéntrico entrañable, un desfasado Catón de las buenas costumbres monetarias, la crisis le ha llevado a las primeras planas de los periódicos de todo el mundo. Al final, después de haberlo advertido durante tanto tiempo, ha pasado lo que Ron Paul vaticinaba que iba a ocurrir.

Ron Paul es un seguidor de la escuela austriaca de economía. Cree firmemente en la vuelta al patrón oro y en la no interferencia del Estado en la economía. Es un discurso realmente revolucionario en estos tiempos de zozobra.
En una entrevista concedida a la revista Fortune, Paul se ha reafirmado en sus creencias aunque, esta vez, aportando como prueba la situación a la que nos ha llevado la expansión crediticia de los últimos años y las sucesivas medidas keynesianas tomadas por la Reserva Federal y el Gobierno de los Estados Unidos.

Para Paul, el problema de la FED es que su trabajo es, simplemente “imposible de hacer“. No es una cuestión de una sola persona, de Greenspan o de Bernanke, sino algo estructural. El problema “es asumir que cualquiera sabe qué tipos de interés deben fijarse, o cuánta oferta monetaria debe haber“. Suena a lo de la fatal arrogancia de la que hablaba Hayek en su celebrada obra. La labor de la FED, por lo tanto, no es que sea mala o buena, es sencillamente imposible, de ahí su encadenamiento de fracasos.

Si prescindiésemos de bancos centrales, Ron Paul augura que disfrutaríamos de una economía mucho “más sana“. Evitaríamos, por ejemplo, “preocuparnos sobre el cambio de divisa y la gente no perdería energías comprándolas y vendiéndolas”. Según Paul con la desaparición de la banca central el problema del ciclo económico podría darse por concluido.

Pero la FED no es sólo la responsable de inflar burbujas crediticias utilizando los tipos de interés. Es un organismo estatal y absolutamente opaco. Paul pretende, ahora que acaban de nombrarle presidente del subcomité parlamentario de política monetaria, pedir una auditoría para la Reserva Federal. Esta iniciativa, una vieja demanda de Paul desde su escaño, tiene ahora más sentido que nunca. “No nos han dicho a dónde ha ido exactamente todo el dinero y qué tipo de colateral tiene“, apunta refiriéndose a las ingentes cantidades de dinero que Bernanke ha creado para inyectar en el sistema.

Aunque la auditoría no se ha realizado y, de hecho, es improbable que algún día se lleve a cabo, el representante por Texas cree que ese dinero ha ido a parar “obviamente a los bancos y a las grandes corporaciones” que “reciben dinero gratis”. Para Paul, si las cosas funcionasen como debiera ser, “General Motors hubiera quebrado… los bancos hubieran tenido que recapitalizarse y liquidar la mala deuda”. En lugar de eso, ha sido “el contribuyente americano” el que ha corrido con la factura.

Uno de los puntos principales en el programa de Ron Paul es volver al patrón oro. “El mundo terminará abandonando el dólar” asegura, “no va a ser tonto eternamente tomando nuestros dólares como buenos”. El euro tampoco le convence, “todas las divisas son dinero de papel, de manera que el único modo para medir el valor de una moneda es algo que se ha venido usando desde hace 6.000 años, es decir, la relación con el oro”. Ésa es para Paul la razón por la que “todas las monedas se están debilitando“. “El poder de compra del oro sube y seguirá subiendo con respecto a todas las divisas… la gente siempre quiere algo que valga de verdad”, remata.

Ron Paul no cree que el mercado de oro esté inflado. “Los que están en una burbuja son los bonos y el propio dólar“, asegura, para, a continuación, pedir el retorno del oro como dinero de curso legal: “No hay razón alguna por la que no podamos tener dos monedas distintas circulando en este país”.

Con o sin la vuelta del oro, Paul opina que la FED terminará “destruyéndose a sí misma una vez haya destruido el sistema”. Una solución de emergencia sería “permitir a la gente salir, es decir, no forzándola a usar dinero depreciado”. Una solución radical, adjetivo que no le gusta nada al propio Ron Paul. “Radical es lo que tenemos ahora“, afirma. “Yo, simplemente, quiero equilibrar el presupuesto, quiero limitar el poder del Gobierno, quiero libertad individual, quiero traer a nuestras tropas de vuelta a casa”.

Conservadores vs Libertarians dentro del Tea Party.

Los activistas del Tea Party  se dividen  en dos bandos con similar numero de apoyos.Un bando  de ideologia liberal-libertariana y en gran medida indiferente a las cuestiones de los valores morales  y otro que es culturalmente conservador y que  también  se halla  preocupado por las cuestiones sociales y fiscales.

Una  encuesta  realizada  tras una  masiva protesta del Tax Day encontró que los asistentes fueron muy hostiles al presidente Barack Obama y el Partido Demócrata pero sin embargo, no estában emocionados con el Partido Republicano como una alternativa. En general, tres de cada cuatro asistentes del Tea Party, decian que estaban “asustados por la dirección” del país y “deseaban enviar un mensaje a ambos partidos políticos.”

Dicha encuesta deja traslucir una profunda division entre ambos bandos que estan siendo dirigidos por los políticos  que representan el mejor ejemplo de los objetivos del movimiento de protesta:

-La ex- gobernadora de Alaska  Sarah Palin

-El representante Ron Paul (R-Texas), un ex candidato presidencial del Partido Republicano.

Palin, que encabezó la lista de posibles candidatos del Partido Republicano a la presidencia en 2012 con un 15 por ciento apoyo dentro del GOP , habla por el 43 por ciento de los encuestados que expresan el punto de vista netamente conservador  de que el gobierno es demasiado grande  y al mismo tiempo dice que es necesario promover los valores tradicionales.

La ideologia libertariana de Ron Paul Paul se refleja en un casi idéntico 42 por ciento bajo la premisa de que hay que reducir  el gobierno  , pero no debe tratar de promover un conjunto particular de valores . Ron Paul fue segundo en la lista de posibles candidatos del GOP  a la presidencia en 2012 con un 14%

Dentro de la encuesta( realizada el 15 de abril de 2010) se les pidió que calificaran su nivel de enfado  en torno a  22 temas , siendo la deuda nacional creciente lo que provocaba mayor enojo a los miembros del Tea Party encuestados y lo que menos enojo causaba era el matromio gay que incluso era apoyado por el 24% .

Mientras que el 73 por ciento estaban muy enojados por la intromisión del gobierno en la vida personal, sólo el 48 por ciento de expresaban el mismo sentimiento de “la dirección moral del país.” ya que  sólo el 50 por ciento de la base del Tea Party reunida  dijo que está muy enojado por el número de abortos realizados cada año  siendo esta menor que   la proporción de personas  muy enojadas por los rescates economicos a empresas.

Ron Paul ha obtenido mejores resultados entre los que no cree que el gobierno debe promover un conjunto particular de valores, pero Palin  ha dominado entre los que apoyan la promocion de valores. De los votantes Palin, de 59 por ciento dijo que eran muy o extremadamente enfadado por el matrimonio gay.mientras que esta cifra solo alcanzaba el 34% entre los  seguidores  de Ron Paul. La mitad de los partidarios de Palin  asisten a los servicios religiosos semanales, mientras  una cuarta parte de los votantes Paul  lo hacen.

La division cada vez se polariza mas  llegando a que un 53% de los miembros del Tea Party no votarian por Palin en 2012 cifra que alcanza el 59% en el caso de Ron Paul.De hecho, ni uno solo de una docena de republicanos podría obtener más del 50 por ciento apoyos dentro del Tea Party a las elecciones de 2012

En los mítines del Tea Party se han definido únicamente como movimiento porque no existe una plataforma oficial,comité nacional o portavoz lo que muestra su caracter descentralizado y hetereogeneo siendo mas bien una coalicion momentanea de ambos grupos para redirigir la politica del Partido Republicano

La procedencia de gente al  Tea Party es diversa ya que aunque un 70% reconoce haber votado a McCain en 2008 un 12% dice haberlo hecho por Obama y  que en 2012 un 11% volveria a hacerlo y un 6% a otro candidato democrata


Las Caras del Tea Party. Mario Vargas LLosa

http://www.elpais.com/articulo/opinion/caras/Tea/Party/elpepiopi/20101024elpepiopi_12/Tes

Como al Tea Party se le han encimado toda clase de grupos y organizaciones extremistas, desde fanáticos antiabortistas y antigays hasta integristas religiosos que quieren desterrar a Darwin y a la teoría de la evolución de los planes de estudio en las escuelas y reemplazarlos por el creacionismo bíblico, pasando por sectas pintorescas como los enemigos de la masturbación y de las mezclas raciales, y patrioteros de tricornio, bombachas y tambor, se ha difundido la idea, sobre todo fuera de Estados Unidos, de que la democracia norteamericana podría venirse abajo en las elecciones de parlamentarios y gobernadores de noviembre y caer en manos de ultraderechistas y locos furiosos.

 

Pura paranoia o afloración de deseos reprimidos de los enemigos de Estados Unidos. La aparición del Tea Party, por lo pronto, en estas elecciones parciales le complica más la vida al Partido Republicano que al Partido Demócrata. Aquél, debido a la caída de la popularidad del Gobierno de Obama en razón de la crisis económica, que no da síntomas de amainar, y el 10% de parados de la fuerza laboral, parecía destinado a arrasar en las ánforas. Ahora, debido al trastorno que han creado en su seno el activismo y los éxitos locales del Tea Party en imponer sus candidatos, es seguro que verá reducido su triunfo, por la división del voto republicano y el abstencionismo o fuga al adversario de muchos republicanos a quienes atemoriza la idea que un movimiento tan conservador y radical -y de líderes tan poco sólidos intelectualmente como Sarah Palin o Glenn Beck, la estrella mediática de Fox- vaya a fijar la línea del partido. De modo que el Tea Party tal vez amortigüe algo, o acaso bastante, el voto de castigo al gobierno demócrata.

Por otra parte, el Tea Party no es un partido político y, aunque ha hecho mella entre los afiliados al Partido Republicano y, sobre todo, en los pueblos y provincias alejados de los grandes centros urbanos de Estados Unidos, carece de una organización nacional y del tiempo suficiente para crearla, además de que también conspiran contra ello las divisiones y rivalidades que proliferan en su seno entre, digamos, los más sensatos, los menos sensatos, los payasos y los delirantes (hay todavía subdivisiones más sutiles). Su nacimiento fue espontáneo, una proliferación de grupos que, enarbolando como símbolo el de los colonos de la Revolución independentista que arrojaron al mar los cargamentos de té en rebeldía por el monopolio comercial y los impuestos que imponía Londres, se reunían a protestar por el crecimiento desaforado del Estado que advertían en medidas como la reforma sanitaria y las descomunales ayudas fiscales a los bancos a raíz de la crisis financiera. Lo que parecía poco más que una manifestación intrascendente y pintoresca del folclor político de Estados Unidos creció como la pólvora y saltó de los márgenes a formar parte de la corriente principal del acontecer cívico del país. Mi impresión es que en estas elecciones obtendrá menos victorias de las que se teme y que, probablemente, por su falta de cohesión interna, a todas las rémoras que ha parasitado y a su enclenque espinazo y liderazgo, se irá deshilachando y acaso desaparecerá. Sin embargo, algo importante quedará de él y será absorbido por los grandes partidos y el quehacer político en esta sociedad, una de las más permeables y capaces de recrearse que conozco.

Porque, por debajo de su semblante ultraconservador, reaccionario, populista y demagógico, y de los disparates que pueden proclamar algunos de sus dirigentes, como quienes aseguran que el presidente Obama es un musulmán emboscado que quiere el socialismo para Estados Unidos o los exabruptos de la señora Christine O’Donnell, candidata por Delaware, antigua practicante de la brujería que ha acusado a los homosexuales de haber creado el sida, hay en la entraña de este movimiento algo sano, realista, democrático y profundamente libertario. El temor al crecimiento desenfrenado del Estado y de la burocracia, cuyos tentáculos se infiltran cada vez más en la vida privada de los ciudadanos, recortando y asfixiando su libertad y sus iniciativas; la apropiación por parte del sector público de funciones o servicios que la sociedad civil podría asumir con más eficacia y menos derroche de recursos; la creación de sistemas llamativos de asistencia social que sólo podrán financiarse con subidas sistemáticas de impuestos, lo que se traducirá en caídas de los niveles de vida de las clases medias y populares.

Estos temores no son gratuitos, responden a una realidad de nuestro tiempo y se originan en problemas que se viven por igual en el Primer y el Tercer Mundo. Pero en Estados Unidos tienen una resonancia particular, pues tocan un nervio siempre vivo en un país donde el individualismo no tuvo jamás la mala prensa que tiene en Europa, en la que las doctrinas colectivistas han echado hondas raíces en su historia moderna. A Estados Unidos llegaron los peregrinos europeos en busca de libertad, para practicar su religión, que no era la oficial, para defender el derecho del individuo a gozar de independencia, de elegir su vida sin otra limitación que el respeto de las formas de vida de los otros. En la tradición americana más acendrada no es el Estado sino el ciudadano el responsable primero de su fracaso o de su éxito. Aquél no debe interferir en la vida de éste sino garantizar igualdad de oportunidades, que se cumplan las leyes equitativas y justas que dan los representantes elegidos en comicios libérrimos. Durante mucho tiempo este designio ideal fue más o menos respetado y funcionó, con el extraordinario desarrollo y prosperidad del país como resultado.

En ese modelo había algo de irrealidad y muchas imperfecciones, sin duda, pero dio al grueso de la sociedad norteamericana unos niveles de vida muy por encima del resto del mundo durante mucho tiempo. Luego, en razón de las guerras, de las desigualdades económicas que multiplicó, de la acción política reformista, fue siendo enmendado, en muchas cosas para mejorarlo, pero en otras para empeorarlo. Y entre estas últimas, sin duda, figura esa elefantiásica inflación burocrática que, casi tanto como en Europa, ha ido reduciendo el espacio de libertad y de autonomía del individuo, con el consiguiente encogimiento de la sociedad civil y, por lo tanto, de la responsabilidad del ciudadano frente a sí mismo, su familia y el conjunto social. En la sociedad moderna, donde el Estado es Dios, el individuo es cada vez menos responsable, porque la realidad apenas le permite serlo, lo empuja cada días más a ser un mero dependiente del Estado. Para casi todo: estudiar, curarse, obtener un trabajo, disfrutar de un seguro, participar y disfrutar de la vida cultural, jubilarse, cuenta con el Estado. La idea de que ése es el destino final de la evolución que viene siguiendo la realidad de su país es simplemente intolerable para un sector importante de Estados Unidos, donde la idea del individuo soberano que no debe dejarse arrollar ni instrumentalizar por el Estado, siempre un peligro latente para su libertad, es ingrediente esencial de su historia.

Ese es un sentimiento justo y que merece ser incorporado a la agenda política pues apunta a problemas reales que enfrenta la cultura democrática. Si el Estado no se descentraliza y adelgaza, si no devuelve a la sociedad civil, a los particulares, las muchas iniciativas y servicios que les ha ido arrebatando, el resultado final será el envilecimiento de la democracia, su conversión en una mera apariencia en la que el individuo ha dejado de ser libre y se ha convertido en un autómata, manipulado por burócratas invisibles y todopoderosos que, desde la sombra de sus despachos, toman todas las decisiones importantes que conciernen a su destino. No es verdad que sólo el Estado puede ejercitar la solidaridad con el débil, la ayuda al que no puede valerse por sí mismo, responsabilizarse de la cultura, la salud, el trabajo de los ciudadanos. En muchísimos casos, éstos lo hacen mejor y gastando menos que los burócratas. En el de la cultura, por ejemplo, aquí, en Estados Unidos, en gran parte, los magníficos museos, las óperas y conciertos, la danza, las grandes exposiciones, las bibliotecas públicas, son financiadas principalmente por la sociedad civil. Es verdad que hay incentivos tributarios que alientan esta generosidad, pero la razón principal es una tradición cultural, no desaparecida del todo, que induce a los ciudadanos a actuar, tomar iniciativas en invertir su dinero en aquello que creen justo y necesario. A diferencia de los otros, este mensaje del Tea Party merece ser tenido en cuenta.