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Ron Paul: Los 10 principios para una sociedad libre

1Los Derechos pertenecen a los individuos no a los grupos, ya que se derivan de nuestra naturaleza y no se puede conceder ni quitar por el gobierno.

2. Todas las asociaciones pacíficaseconómico y socialmente voluntarias están permitidos, el consentimiento es la base del orden social y económico.

3Solo la propiedad adquirida es propiedad privada del individuo o grupo voluntario y esta propiedad no puede ser arbitrariamente anulada por los gobiernos.

4.El  Gobierno no puede redistribuir la riqueza privada o conceder privilegios especiales a cualquier individuo o grupo.

5. Los individuos son responsables de sus propias acciones; el gobierno no puede ni debe protegernos de nosotros mismos

6. El Gobierno no puede reclamar el monopolio sobre el dinero y el gobierno nunca debe dedicarse a la falsificación , incluso en nombre de la estabilidad macroeconómica.

7. Las Guerras de agresión, incluso cuando se le llaman de prevención, e incluso cuando pertenecen sólo a las relaciones comerciales, están prohibidas.

8. Jurado de nulidad, es decir, el derecho de los miembros del jurado para juzgar la ley, así como los hechos, es un derecho del pueblo y la norma de la audiencia.

9. Todas las formas de trabajo forzado están prohibidas, no sólo la esclavitud, sino también el reclutamiento asociación forzada , y la distribución forzada de bienestar.

10. El gobierno debe obedecer la ley que el resto y por lo tanto nunca debe usar la fuerza para moldear el comportamiento, manipular los resultados sociales, gestionar la economía, o decirle a otros países cómo deben comportarse.

Ron Paul arrasa en la Convencion del Tea Party

http://www.abc.es/agencias/noticia.asp?noticia=707378

Washington, 27 feb (EFE).- El movimiento Tea Party no tuvo en cuenta la aspiración presidencial de una de sus grandes estrellas, Sarah Palin, y eligió como favoritos para la carrera a la Casa Blanca al congresista por Texas Ron Paul y el presentador de radio Herman Cain.

El movimiento conservador concluyó hoy una convención de tres días en Phoenix (Arizona) con dos votaciones informales para comenzar a cerrar una serie de posibles candidatos para las elecciones presidenciales de 2012, informó hoy el diario “Politico”.

En la más amplia de esas votaciones, que se desarrolló en Internet e incluyó a simpatizantes y activistas del partido, el Tea Party eligió al veterano congresista Paul como su candidato por un 49 por ciento de los votos, seguido por un 12 por ciento para Cain, un empresario que presenta un programa conservador en Georgia (Atlanta).

La ex gobernadora por Alaska, por su parte, tuvo que conformarse con un nueve por ciento de los votos.

En una segunda votación oficial limitada sólo a asistentes a la convención, Cain fue el candidato elegido con un 22 por ciento de los votos, mientras que el gobernador de Minesota Tim Pawlenty obtuvo el 16 por ciento y Paul el 15 por ciento.

Palin fue la única de los posibles candidatos que no pronunció un discurso en la convención, pensada para lanzar una estrategia que aumente la influencia del movimiento en las elecciones presidencial del 2012.

“Tenemos un plan de 40 años para robar los corazones de nuestros compatriotas que valoran la responsabilidad fiscal, limitar la constitucionalidad del Gobierno federal y la libre empresa”, dijo el viernes a Efe Jenny Beth Martin, coordinadora nacional del movimiento Tea Party Patriots.

“Estamos preparados para seguir difundiendo nuestras ideas y estamos seguros que tendremos una mayor influencia en las próximas elecciones generales”, añadió.

Palin, ex candidata a la vicepresidencia en 2008, ha perdido algo de fuelle dentro del joven movimiento tras liderarlo en sus inicios y demostrar sus apoyos en agosto de 2010, cuando atrajo a decenas de miles de personas a Washington en una manifestación contra el Gobierno

 

Ron Paul gana el sondeo presidencial en CPAC – Una vez más

Por segundo año consecutivo, Ron Paul ganó el sondeo de las elecciones presidenciales en laConferencia de Acción Política Conservadora anual , ganando un 30 por ciento de los votos.

. El congresista de Texas, conocido por sus puntos de vista libertario, se postuló para presidente en 2008 pero nunca fue un serio contendiente para la nominación del Partido Republicano.

. El ex gobernador de Massachusetts Mitt Romney, un candidato del Partido Republicano 2008, que se esperaba acompetir de nuevo, quedó en segundo lugar con 23 por ciento de los votos.  Romney ganó los últimos tres  sondeos presidencial antes de que Paul rompiera  su racha del año pasado.

Muchos asistentes a la convención abuchearon cuando se anunciaron los resultados, pero los partidarios Paul los ahogaron con gritos de “Ron Paul, Paul! Ron! Ron Paul!”

Las consecutivas victorias de Paaul en el sondeo han frustrado muchos fieles republicanos que prefieren ver a un competidor más creíble para  ganar. Un funcionario de la CPAC dijo a Fox News que la gran historia no es que  Paul ganara de nuevo, sino más bien la segunda posicion final de Roomey.

El ex gobernador de Nuevo México, Gary Johnson y el  gobernador de Nueva Jersey Chris Christie quedaron en un distante tercer lugar con un 6 por ciento de los votos, seguido por el ex presidente de la Cámara Newt Gingrich, con un 5 por ciento.

El ex gobernador de Minnesota, Tim Pawlenty, la   representante de Minnesota Michele Bachmann  y el gobernador de Indiana Mitch Daniels, todos recibieron un 4 por ciento. La ex gobernadora de Alaska Sarah Palin tiene un 3 por ciento.  El empresario Herman Cain, el ex senador de Pennsylvania Rick Santorum,  y el  el senador de Dakota del Sur, John Thune han obtenido  un 2 por ciento. El ex embajador de EE.UU. Jon Huntsman y el gobernador de Mississippi, Haley Barbour, terminaron con un 1 por ciento.

 

Lo que dijo John Adams y no quiere oír Ruiz Soroa (II)

http://aberriberri.com/2011/02/11/lo-que-dijo-john-adams-y-no-quiere-oir-ruiz-soroa-ii/

 

Iñigo Lizari, Imanol Lizarralde, Ion Gaztañaga

Con los razonamientos observados en el capítulo anterior, vemos que hay furibundos nacionalistas españoles que no son capaces de aceptar que los nacionalismos de Estado no se pueden permitir en el siglo XXI ciertas cosas que se han permitido en el siglo XIX ni deberían de dar lecciones de cómo se alcanza la libertad y la prosperidad. Sobre todo, si su nacionalismo se reviste de “constitucionalismo”, el decoro exige que acepten que el primer constitucionalismo español nacido en 1812, donde por primera vez se habla de nación española y de ciudadanía española, reconoce en su discurso preliminar que los únicos lugares en donde existían verdaderas constituciones y libertades eran en “las felices provincias vascongadas y Navarra” donde siempre se había logrado poner freno a los abusos del poder.

Esta visión no se contradice en absoluto con la visión de John Adams, que además de clasificar a Bizkaia como una República Democrática, hace tres críticas importantes a tener en cuenta por todos nosotros: la elitización de los representantes institucionales, la falta de innovación suficiente de sus leyes en los últimos tiempos y la constatación de que el modelo es un caso local derivado de las especiales situaciones en las que viven los vascos y no es un modelo exportable a otros países.

Ruiz Soroa basa su artículo en la tergiversación de la primera crítica, y si realmente al autor le preocupara la elitización del Constitucionalismo Foral de Bizkaia de 1780 debería constatar que es una limitación que afectaba al sufragio pasivo, es decir a la condición de ser elegido o electo, y no al sufragio activo, es decir a la condición de ser elector o votante (que era universal si bien la universalidad se limitada a un voto por familia o foguera y no por ciudadano). Y su preocupación debiera ser aún mayor si revisara el Constitucionalismo Soberanista Español con el que se adentro el Reino de España en pleno siglo XX, 100 años después de la visita de Adams a Bizkaia: en la Constitución de 1876 (que estuvo vigente hasta 1923) y con la que se laminó toda la foralidad, el Senado era una cámara, que además del Rey, podía bloquear cualquier iniciativa legislativa y condenarla a no poder ser presentada hasta la siguiente legislatura.

Semejante capacidad de veto no parece preocuparle a Ruiz Soroa, aunque la constitución española de la época establecía los siguientes requisitos para ser senador:

Art. 21. Son Senadores por derecho propio: Los hijos del Rey y del sucesor inmediato de la Corona, que hayan llegado a la mayoría de edad. Los grandes de España que lo fueren por sí, que no sean súbditos de otra Potencia y acrediten tener la renta anual de 60.000 pesetas, procedente de bienes propios, inmuebles, o de derechos que gocen la misma consideración legal. Los Capitanes generales del Ejército y el Almirante de la Armada. El Patriarca de las Indias y los Arzobispos. El Presidente del Consejo de Estado, el del Tribunal Supremo, el del Tribunal de Cuentas del Reino, el del Consejo Supremo de la Guerra, el de la Armada, después de dos años de ejercicio.

Art. 22. Sólo podrán ser Senadores por nombramiento del Rey o por elección de las Corporaciones del Estado y mayores contribuyentes, los españoles que pertenezcan o hayan pertenecido a una de las siguientes clases: Primero: Presidente del Senado o del Congreso de los Diputados. Segundo: Diputados que hayan pertenecido a tres Congresos diferentes o que hayan ejercido la Diputación durante ocho legislaturas. Tercero: Ministros de la Corona. Cuarto: Obispos. Quinto: Grandes de España. Sexto: Tenientes generales del Ejército y Vicealmirantes de la Armada, después de dos años de su nombramiento. Séptimo: Embajadores, después de dos años de servicio efectivo, y ministros plenipotenciarios después de cuatro. Octavo: Consejeros de Estado, fiscal del mismo Cuerpo, y ministros y fiscales del Tribunal Supremo y del de Cuentas del Reino, consejeros del Supremo de la Guerra y de la Armada, y decano del Tribunal de las Ordenes Militares, después de dos años de ejercicio.

Esta “democracia” española de un siglo después de Adams se puede resumir diciendo que aunque fuera cierto (que no lo es) que sólo un 0,1% de la población de Bizkaia pudiera ser elegible, la población española que estaría en condiciones de acceder al Senado un siglo después (que como hemos dicho tenia derecho de veto respecto de las iniciativas acordadas por el Congreso) estaría en menos el 0,01%. Observamos además, la ausencia de incompatibilidades (por ejemplo entre lo religioso y lo político), algo que no ocurría en el caso vizcaíno, celoso de proteger la incompatibilidad de los clérigos a sentarse en Juntas por la estricta separación entre iglesia y estado que se impusieron desde siempre las Juntas Generales. Además, de esta incompatibilidad, existían algunas otras como la de ser abogado, por considerar que estaban acostumbrados a un Derecho ajeno a los principios del derecho de Bizkaia y por ser proclives a utilizar artes tendente a la confusión. Un sistema de incompatibilidades y buen gobierno cuyo resultado era muy positivo en palabras de Adams:

Muchos escritores atribuyen su floreciente comercia a su situación, pero ésta no es mejor que la de Ferrol o Coruña, la ventaja es más probable que sea por su Libertad. Cabalgando este pequeño territorio, creerías estar en Connecticut; en lugar de cabañas miserables, construidas con barro, y cubiertas de paja, puedes observar el país lleno de grandes y espaciosas casas y graneros; las tierras bien cultivadas; y ricos y alegres pequeños propietarios. Los caminos, tan peligrosos e infranqueables en la mayoría de otras partes de España, son aquí muy buenos, y se han realizado con una gran cantidad de mano de obra.

La segunda crítica que observa Adams, es la falta de innovación de las leyes vizcaínas en los últimos tiempos. Sin embargo es probable que las razones que da Adams en su carta no gusten tampoco a los pedagogos ciudadanos como Ruiz Soroa:

Su disposición a la división, tan evidente en todos los gobiernos democráticos, aunque atemperados con poderes aristocráticos y monárquicos, se ha mostrado en la separación con Gipuzkoa y Araba ; y lo único que lo preserva de otras divisiones, ha sido el miedo a sus vecinos. Siempre han sabido, que tan pronto como cayeran en facciones, o intentaran innovaciones, la Corte de España se interpondría, y les prescribiría un gobierno con el que no estarían a gusto.

La falta de innovación en los últimos tiempos por parte de la Constitución de Bizkaia es por tanto la posibilidad de que la Monarquía española quisiera modificarlas a su antojo, cosa que ocurrió con la venida de la Constitución de Bayona y la de Cádiz, donde se pretendía modificar unilateralmente la foralidad. Este problema de innovación la intentaban paliar los vascos haciendo referencia a “usos y costumbres”, como lo hicieron cuando quisieron institucionalizar, el siglo siguiente, las Conferencias entre Diputaciones mediante sanción real: argumentaron que se venían reuniendo desde “tiempos inmemoriales” y que por lo tanto, no había problema en obtener autorización oficial e institucionalización por algo que siempre se había hecho.

Estas peculiaridades y limitaciones hacen que John Adams, aún admirando la democracia vizcaína, no vea en ella un modelo exportable para los Estados Unidos:

Aunque vemos aquí en el Gobierno general, en la de cada ciudad y merindad, las tres ramas del poder (…); sin embargo, si fueran tan democráticas como piensan algunos, no podríamos inferir, desde el ejemplo de esta pequeña multitud sobre unas pocas e impracticables montañas, en un círculo de diez leguas de diámetro, la utilidad o practicabilidad de este tipo de gobierno en cualquier otro país.

Una peculiaridad que a pesar de los pesares, es una democracia ejemplar de su época, digna de elogio de los más ilustres pensadores, como así lo hizo constar uno de los padres de la sociología científica moderna, el francés Frédéric Le Play, un siglo después de la visita de Adams, en 1871, en su obra “L´Organisation de la famille”:

“Después de estudiar las leyes de Europa, encuentro que a las Leyes Forales Vascas por encima de las leyes de Suiza, también con el apoyo de sus siglos de existencia. Por sus virtudes, su unión y sobre todo las libertades locales que disfrutan, los vascos nos brindan un ejemplo que uno apenas sabe cómo alabar lo suficiente, del mantenimiento de su lealtad a la mejor constitución social en Europa”

Barack Obama, ¿en la mitad del camino o al filo del precipicio?

http://www.gara.net/paperezkoa/20110106/241440/es/Barack-Obama-en-mitad-camino-o-filo-precipicio

 

xente REKONDO Gabinete vasco de Análisis Internacional (GAIN)

Cuando se cumple la mitad del mandato del actual presidente norteamericano, las encuestas reflejan un retroceso en la popularidad de Barack Obama. El contexto de la política institucional en EEUU refleja también un revés para los intereses del Partido Demócrata, y tanto esta formación como su rival, el Partido Republicano, han comenzado a sacar cuentas de cara a la campaña de las próximas primarias de 2012, de las que saldrán los candidatos de ambos partidos a la Presidencia de EEUU, carrera electoral que concluirá a finales de ese mismo año.

Tras el batacazo demócrata en las elecciones de medio mandato, que ha significado la pérdida del control demócrata en la Cámara de Representantes y una pérdida de su poder en Senado; con una elevada tasa de desempleo; después de la crisis del vertido de petróleo en el Golfo de México, y con divergencias en el seno del Partido Demócrata, los dos años que le restan de mandato a Obama no se presentan como una camino de rosas.

No obstante, y a pesar de todos los obstáculos que debe afrontar, de momento es el candidato mejor situado en su partido para presentarse a la reelección, ya que es demasiado pronto (como ya ocurrió en anteriores campañas presidenciales) para que los posibles rivales demócratas se postulen públicamente, y algo parecido puede estar ocurriendo en las filas republicanas.

Las elecciones de medio mandato han supuesto un punto de inflexión que condicionará los intentos de Obama de sacar adelante todo un abanico de proyectos. Las reticencias de sus propios compañeros de partido (las supuestas dos almas enfrentadas, los conservadores y el centro-izquierda) tampoco parece que vayan a ayudar a un cómodo tránsito de estos dos años para las intenciones presidenciales. Recientemente, un analista le recordó a Obama que una cosa es «dirigir una campaña» (candidato) y otra muy diferente ser el «líder del país» (presidente).

Los intentos presidenciales para poner en marcha una nueva ley en torno a la inmigración (rechazada hace pocas fechas), el recorte de impuestos, la salida de Afganistán o el nuevo tratado START en torno a la reducción de armas nucleares serán a ocasión de ver el desarrollo del mandato presidencial de Obama no ya sólo en los restantes dos años, sino en los próximos meses.

Algunos buscan paralelismos con el pasado. De esta manera, presentan la situación de Obama tras la pérdida de las elecciones de medio mandato como una situación que ya vivieron Truman, en 1947, y Clinton, en 1995. Evidentemente, se trata de dos coyunturas diferentes, pero en ambos casos, aquellos presidentes demócratas también perdieron las elecciones de medio mandato.

Sin embargo, lo que se pretende resaltar con esta comparación son los diferentes caminos que adoptaron uno y otro ante esa derrota electoral, y buscan anticipar cuál será la actitud de Obama en estos dos años que le quedan.

Así, mientras Truman decidió apostar por una agenda de carácter de centro-izquierda (siempre atendiendo a los parámetros políticos que este tipo de terminología representa en la política estadounidense), Clinton optó por buscar una clara aproximación hacia el electorado más conservador, moviéndose hacia la derecha. A ambos les sirvió su movimiento pues lograron la reelección presidencial. De ahí que ahora en los círculos políticos de EEUU se especule con la actitud que adoptará Obama.

Todavía, y a la vista de las recientes encuestas, parece que el actual presidente cuenta con el apoyo de importantes sectores de la ciudadanía. En ese sentido las comunidades afroamericanas y latinas se decantan mayoritariamente por Barack Obama, sobre todo la primera, así como la gran mayoría de las bases demócratas y los sectores más jóvenes de la sociedad. No obstante, habrá que evaluar cómo reaccionan esos apoyos del actual presidente si éste decide finalmente acentuar su giro hacia la derecha.

De momento, las promesas electorales, en buena medida, se están quedando en papel mojado y son cada vez más los que sostienen que buena parte de la política de Obama sigue el guión establecido por su antecesor, George W. Bush. Ahí se han ido quedando los planes para cerrar Guantánamo y la salida camuflada de Iraq (donde tras el cambio de denominación, las tropas militares siguen en las bases permanentes de ese país). Y de cara al futuro nos encontramos con el «olvido» de sus pretensiones iniciales de subir los impuestos a las clases más ricas y, en lugar de ello, está aferrándose al programa de Bush y al apoyo de los republicanos para aplicar una política económica claramente conservadora. O el espinoso tema de Afganistán, donde nadie parece encontrar una salida al conflicto y sobre el que pesa la promesa de Obama de reducir en el futuro su presencia militar.

Otra clara ventaja que de momento tiene el actual presidente de cara a su posible candidatura a la reelección es que de momento el Partido Demócrata no cuenta con una figura que le haga sombra de cara a esa nominación. Eso no quiere decir que en los próximos meses no se produzcan movimientos en el seno de esta formación, pero de momento, el que parece mejor colocado es el propio Obama, y no hay que olvidar que sus eventuales rivales deberán poner en marcha su maquinaria (apoyos sociales y económicos) en los próximos meses, sino lo han hecho ya, porque el tiempo pasa más rápido de lo que se cree.

Enfrente tendrá todos los recursos que puedan entroncar en torno suyo los posibles candidatos del Partido Republicano. En esta formación la situación es pareja, aunque ya han comenzado a sonar algunos nombres de cara a la carrera de las primarias republicanas. La populista ex gobernadora de Alaska Sarah Palin y los también antiguos gobernadores de Arkansas Mike Huckabee y de Massachussets Mitt Romney han empezado ya a viajar a diferentes partes del país, sobre todo a Iowa y New Hampshire, dos estados que suelen ser referenciales al comienzo de la campaña de las primarias.

Entre los posibles nombres que han ido apareciendo estos días en los diferentes medios de comunicación son Tim Pawlenty (gobernador de Minnesota), Haley Barbour (gobernador de Missisipi), Match Daniels (gobernador de Indiana) y el senador por Dakota del Sur John Thune. Aunque todos ellos, de momento, son bastante desconocidos para el público en general y, por lo tanto, parten en una situación de desventaja con respecto a los tres primeros.

Por ahora, finalizado 2010 ya sabemos quién ha salido seriamente derrotado en la vida política e institucional de EEUU, aunque es demasiado pronto para trasladar esas apreciaciones a 2012. En el pasado se han visto importantes vuelcos en las primarias de ambos partidos (el caso de Giuliani y el de Clinton en la anterior campaña), por ello no se debe descartar que en los próximos meses hagan su irrupción algunos candidatos a día de hoy «tapados».

También se debe tener en cuenta la actitud que tengan los llamados independientes, que se llevan una buena parte del electorado que podría decantar la balanza dentro de dos años. Por el momento, las encuestas constatan que Obama ha ido perdiendo su apoyo, tanto por el incumplimiento de su programa electoral como por la derechización que está registrando su presidencia.

El actual inquilino de la Casa Blanca no debe olvidar que el electorado siempre prefiere el original a la copia y que si, finalmente, apuesta por una política conservadora, buen parte de la población que hasta ahora le ha respaldado puede acabar dándole la espalda.

Tampoco hay que olvidar el apoyo que en la actualidad sigue recibiendo Obama de las élites políticas, económicas y mediáticas del país, y que los republicanos intentarán utilizar la técnica del desgaste del presidente, acrecentándolo, en línea con la técnica que el propio mandatario puso en marcha hace más de dos años.

Si el «cambio» no acaba de materializarse, es muy probable que ese mismo lema se vuelva contra Barack Obama y que sus rivales acaben por utilizarlo como bandera, tal y como se ha visto en las recientes elecciones de medio mandato. Una paradoja más de una política que en EEUU apenas permite diferenciar a un partido de otro.

Ron Paul: “El mundo terminará abandonando el dólar”

FERNANDO DÍAZ VILLANUEVA16-12-2010

Tiene 75 años pero no ha perdido ni un ápice de la combatividad con la que entró en la Cámara de Representantes hace más de tres décadas. Como entonces, Ron Paul sigue luchando contra el Estado y oponiéndose a que la FED imprima dinero a granel y luego inunde el mercado con él.

Considerado durante mucho tiempo como un excéntrico entrañable, un desfasado Catón de las buenas costumbres monetarias, la crisis le ha llevado a las primeras planas de los periódicos de todo el mundo. Al final, después de haberlo advertido durante tanto tiempo, ha pasado lo que Ron Paul vaticinaba que iba a ocurrir.

Ron Paul es un seguidor de la escuela austriaca de economía. Cree firmemente en la vuelta al patrón oro y en la no interferencia del Estado en la economía. Es un discurso realmente revolucionario en estos tiempos de zozobra.
En una entrevista concedida a la revista Fortune, Paul se ha reafirmado en sus creencias aunque, esta vez, aportando como prueba la situación a la que nos ha llevado la expansión crediticia de los últimos años y las sucesivas medidas keynesianas tomadas por la Reserva Federal y el Gobierno de los Estados Unidos.

Para Paul, el problema de la FED es que su trabajo es, simplemente “imposible de hacer“. No es una cuestión de una sola persona, de Greenspan o de Bernanke, sino algo estructural. El problema “es asumir que cualquiera sabe qué tipos de interés deben fijarse, o cuánta oferta monetaria debe haber“. Suena a lo de la fatal arrogancia de la que hablaba Hayek en su celebrada obra. La labor de la FED, por lo tanto, no es que sea mala o buena, es sencillamente imposible, de ahí su encadenamiento de fracasos.

Si prescindiésemos de bancos centrales, Ron Paul augura que disfrutaríamos de una economía mucho “más sana“. Evitaríamos, por ejemplo, “preocuparnos sobre el cambio de divisa y la gente no perdería energías comprándolas y vendiéndolas”. Según Paul con la desaparición de la banca central el problema del ciclo económico podría darse por concluido.

Pero la FED no es sólo la responsable de inflar burbujas crediticias utilizando los tipos de interés. Es un organismo estatal y absolutamente opaco. Paul pretende, ahora que acaban de nombrarle presidente del subcomité parlamentario de política monetaria, pedir una auditoría para la Reserva Federal. Esta iniciativa, una vieja demanda de Paul desde su escaño, tiene ahora más sentido que nunca. “No nos han dicho a dónde ha ido exactamente todo el dinero y qué tipo de colateral tiene“, apunta refiriéndose a las ingentes cantidades de dinero que Bernanke ha creado para inyectar en el sistema.

Aunque la auditoría no se ha realizado y, de hecho, es improbable que algún día se lleve a cabo, el representante por Texas cree que ese dinero ha ido a parar “obviamente a los bancos y a las grandes corporaciones” que “reciben dinero gratis”. Para Paul, si las cosas funcionasen como debiera ser, “General Motors hubiera quebrado… los bancos hubieran tenido que recapitalizarse y liquidar la mala deuda”. En lugar de eso, ha sido “el contribuyente americano” el que ha corrido con la factura.

Uno de los puntos principales en el programa de Ron Paul es volver al patrón oro. “El mundo terminará abandonando el dólar” asegura, “no va a ser tonto eternamente tomando nuestros dólares como buenos”. El euro tampoco le convence, “todas las divisas son dinero de papel, de manera que el único modo para medir el valor de una moneda es algo que se ha venido usando desde hace 6.000 años, es decir, la relación con el oro”. Ésa es para Paul la razón por la que “todas las monedas se están debilitando“. “El poder de compra del oro sube y seguirá subiendo con respecto a todas las divisas… la gente siempre quiere algo que valga de verdad”, remata.

Ron Paul no cree que el mercado de oro esté inflado. “Los que están en una burbuja son los bonos y el propio dólar“, asegura, para, a continuación, pedir el retorno del oro como dinero de curso legal: “No hay razón alguna por la que no podamos tener dos monedas distintas circulando en este país”.

Con o sin la vuelta del oro, Paul opina que la FED terminará “destruyéndose a sí misma una vez haya destruido el sistema”. Una solución de emergencia sería “permitir a la gente salir, es decir, no forzándola a usar dinero depreciado”. Una solución radical, adjetivo que no le gusta nada al propio Ron Paul. “Radical es lo que tenemos ahora“, afirma. “Yo, simplemente, quiero equilibrar el presupuesto, quiero limitar el poder del Gobierno, quiero libertad individual, quiero traer a nuestras tropas de vuelta a casa”.

¿Que es el Tea Party?

http://www.gara.net/paperezkoa/20100925/222597/es/Un-nuevo-movimiento-conservador-Tea-Party-monopoliza-vida-politica-visperas-elecciones-EEUU

Txente REKONDO | GAIN

Todo hacía indicar que en esta ocasión las élites republicanas y demócratas habían diseñado sus primarias en esa clave, sin embargo los stablishments de ambas formaciones han visto alterados sus guiones ante la aparición en el escenario político de un nuevo fenómeno populista y conservador, el Tea Party.

Este tipo de movimientos ha sido una constante a lo largo de la corta (300 años) pero a la vez intensa historia norteamericana. Pero esta vez, algunos analistas le auguran una mayor potencialidad. Hay quien apunta que, en el caso del Tea Party, nos encontramos ante la punta de un iceberg, una muesta de un sentimiento más extendido en la sociedad de EEUU y que hasta el día de hoy no había logrado una mínima articulación propia, más allá de integrarse en el discurso general del Partido Republicano.

La historia «pública» de este nuevo movimiento ha estado marcada por la reacción que ha generado en los principales medios de comunicación, locales primero y extranjeros posteriormente, y en las élites políticas de EEUU. Así, en un primer momento, los miembros del Tea Party y la realidad que representaban fueron ignorados, para posteriormente ser acusados de ser un fenómeno manipulado por las «grandes fortunas» y ridiculizado como el resultado de la manipulación de determinadas élites -a pesar de que se ha ido forjando desde un espontáneo apoyo ajeno a dichas élites-.

Posteriormente llegaron las acusaciones de «racistas, paranoicos, indecisos, extremistas…» cuando lo cierto es que, aún participando en parte en estas descripciones, no las agota, ni mucho menos. Y, finalmente, llegaron las críticas políticas, las acusaciones de que fomentarán «la división del Partido Republicano, favoreciendo a los demócratas». Tampoco faltan los que sostienen que no condicionarán las elecciones de noviembre ni las próximas presidenciales dentro de dos años.

Y todo esto en apenas veinte meses, una disparidad de criterios ante una misma realidad que denota, o desconocimiento de ese movimiento o, lo que es peor, una clara intencionalidad en las críticas.

Fenómeno de base

Más allá de mitos, el Tea Party representa un fenómeno de base, una especie de «red centralizada para los descontentos descentralizados». Representa un nuevo conservadurismo, que une el constitucionalismo conservador y el fiscal, y se dota también de un cierto populismo cultural.

El Tea Party ha ido articulándose desde blogs, movimientos on line, medios de comunicación sociales y otro tipo de redes, Ha ido recogiendo y asumiendo un discurso que ha sabido conectar con buena parte de la llamada «América media». De esta manera, nos encontramos ante un movimiento amplio de masas, en el que no se mantiene un único tema que monopolice toda la campaña, y no hay un líder definido -aunque algunos se empeñan en presentar a Sarah Palin o Glenn Beck como los personajes que asumen esa labor-.

Los discursos centrales del Tea Party han estado marcados por una defensa estricta de la Constitución, una desconfianza hacia el gobierno federal (defendiendo los gobiernos locales) y una denuncia de la «tiranía de las élites políticas y de los liberales (entendiendo que en EEUU esta palabra tiene una connotación diferente a la nuestra, ligada a posturas de izquierda)».

Evidentemente no han faltado los discursos anti-Obama, en contra de los matrimonios homosexuales, la defensa de las armas, contra la liberalización del consumo de drogas o el derecho al aborto, pero sería un error creer que estos temas son el punto central de la campaña. Eso sin obviar que los defensores de esas posturas pueden también situarse de manera cómoda dentro de este nuevo fenómeno.

La composición, por tanto, del Tea Party es la unión de diferentes grupos e intereses. Por un lado nos encontramos a los «nuevos» en política, esa gente que nunca ha estado envuelta o no ha participado en las elecciones anteriores, y que ahora se siente llamada a participar y movilizarse (una especie de movimiento similar al que logró aupar a Obama a la Casa Blanca, aunque ideológicamente en sentido opuesto).

En segundo lugar se encuentran «los políticos independientes» que se sienten traicionados por los dos partidos mayoritarios -llegando en algunos casos a abandonar sus filas- , por el gobierno federal, el endeudamiento, el déficit y las macro políticas.

El tercer grupo lo conforman los llamados «republicanos conservadores». que no se encuentran a gusto con la dirección actual del Partido Republicano. Y finalmente aparecen aquellos demócratas descontentos con Obama y su administración. Según algunas encuestas recientes, en torno al Tea Party encontramos a gente de todas las clases y estratos. Una cuarta parte reconoce haber dado el voto a Obama, cerca del 40% no se identifica como republicano, e incluso uno de cada cinco se presenta a sí mismo como demócrata.

El reciente éxito de este movimiento en las primarias republicanas ha forzado a un cierto giro a la mayoría de comentaristas y analistas. Ahora la mayoría han comenzado a presentar a este movimiento en clave política y de su influencia de cara a las próximas citas electorales.

Para algunos se trata de una situación que ha dejado en una difícil situación a las expectativas de triunfo del Partido Republicano (el deterioro de la imagen de Obama, el desempleo y la crisis parecía que jugaban a favor de los republicanos). Otros apuntan a un pulso del sector más conservador con el stablishment republicano. Para los candidatos del Tea Party, la élite del partido carece de ideas o filosofías propias y con su movimiento buscan influir en la dirección del partido o incluso infiltrarse en el mismo en la estructura de mando, incrementando la tensión interna.

No obstante, hay quien también defiende que esta organización acabará situándose dentro de las filas republicanas para derrotar a los candidatos demócratas, pero eso sí, habiendo logrado situar el debate político en sus parámetros más conservadores y atrayendo a los candidatos de ambas formaciones mayoritarias hacia posturas todavía más reaccionarias.

En lo que coinciden ahora la mayoría es en que el Tea Party puede transformar relativamente la política norteamericana. Recientemente, desde las páginas de The Economist señalaban que este movimiento representa «la fuerza política más vibrante de la actualidad». Nos encontramos ante una fuerza política conservadora con una importante base social movilizada y que sin duda alguna va a condicionar o influir en las elecciones del próximo noviembre, y sobre todo en las presidenciales de 2012, de una manera que hasta la fecha ha sido subestimada y no apreciada.

La derecha de EEUU

En los medios de comunicación, sobre todo fuera de EEUU, se tiende a presentar al Partido Republicano como la derecha, y a los demócratas como el centro izquierda. Evidentemente esa imagen no se corresponde con la realidad política de aquel país.

A muchos sorprende el conocer que Obama recibió muchos más apoyos económicos que el resto de candidatos -concretamente donaciones de las grandes corporaciones y otros sectores que posteriormente «pasan factura»-; o que la mayoría de los intelectuales más conservadores proceden del partido demócrata, y que fue este partido el que hasta hace unas décadas defendía la segregación racial.

Es cierto que en los últimos años, los republicanos han absorbido la mayoría de expresiones reaccionarias y populistas. Desde el Partido de América en el siglo XIX, los demócratas conservadores sureños, muchos seguidores del McCarthysmo, los seguidores del Partido Independiente Americano de George Wallace -que ha impregnado la ideología republicana más reciente-, la llamada «mayoría moral» de los ochenta, con raíces en la extrema derecha religiosa, o el Partido Reformista de Parot en los noventa, han ido sumando sus fuerzas a los republicanos.

Hoy en día. en torno a dicho partido, también encontramos a libertarios, evangélicos, milicias, constitucionalistas estrictos, escépticos, seguidores de las teorías conspirativas, neoconservadores, buscadores de fortuna… por ello, para mantener un equilibrio ante ese puzzle ideológico, las bases del partido no deben ser muy concretas. La ideología generalista, conservadora, y en muchos casos reaccionaria, republicana sigue esas pautas, y al mismo tiempo han sido capaces de que los demócratas tiendan a apoderarse en ocasiones de ese discurso derechista, logrando escorar muy hacia la derecha la política norteamericana.

Las primarias y sus imperfecciones

La importancia del sistema de primarias es clave en EEUU y participa de su extrema complejidad. No obstante, frente a quienes señalan este sistema como el soporte de unas elecciones libres, limpias y democráticas, los claroscuros asoman por doquier.

Para muchos políticos este proceso de primarias es el primer paso para metas posteriores (tras lograr la nominación puede optar a senador o gobernador, un puesto que les puede catapultar a cargos más altos). No obstante el sistema no es universal y hay estados donde en las primarias participan militantes y otros que no lo son, con lo que el papel de la militancia queda en entredicho.

Los pre-candidatos buscan desde el principio donaciones económicas, el apoyo de personalidades (la élite del partido) y finalmente el reconocimiento del público.

Las primarias se caracterizan por ser un proceso repleto de condicionantes externos: La existencia de lobbies o familias dentro de los partidos (militantes de primera o segunda), los condicionantes post-electorales de los donantes de las grandes sumas, los movimientos de base que provocan que los candidatos y sus contrarios radicalicen sus posturas (por lo general hacia posicionamientos más conservadores). Y sobre todo, no se elige en base a las demandas de los electores o sobre la idoneidad para gobernar del candidato, sino por las posibilidades de este último de vencer en la pugna electoral.

Por último, no conviene olvidar a los medios de comunicación, que interesadamente suelen apostar por su propio candidato, dándole mayor cobertura y buscando desfigurar las propuestas de los rivales.