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Ron Paul: Los 10 principios para una sociedad libre

1Los Derechos pertenecen a los individuos no a los grupos, ya que se derivan de nuestra naturaleza y no se puede conceder ni quitar por el gobierno.

2. Todas las asociaciones pacíficaseconómico y socialmente voluntarias están permitidos, el consentimiento es la base del orden social y económico.

3Solo la propiedad adquirida es propiedad privada del individuo o grupo voluntario y esta propiedad no puede ser arbitrariamente anulada por los gobiernos.

4.El  Gobierno no puede redistribuir la riqueza privada o conceder privilegios especiales a cualquier individuo o grupo.

5. Los individuos son responsables de sus propias acciones; el gobierno no puede ni debe protegernos de nosotros mismos

6. El Gobierno no puede reclamar el monopolio sobre el dinero y el gobierno nunca debe dedicarse a la falsificación , incluso en nombre de la estabilidad macroeconómica.

7. Las Guerras de agresión, incluso cuando se le llaman de prevención, e incluso cuando pertenecen sólo a las relaciones comerciales, están prohibidas.

8. Jurado de nulidad, es decir, el derecho de los miembros del jurado para juzgar la ley, así como los hechos, es un derecho del pueblo y la norma de la audiencia.

9. Todas las formas de trabajo forzado están prohibidas, no sólo la esclavitud, sino también el reclutamiento asociación forzada , y la distribución forzada de bienestar.

10. El gobierno debe obedecer la ley que el resto y por lo tanto nunca debe usar la fuerza para moldear el comportamiento, manipular los resultados sociales, gestionar la economía, o decirle a otros países cómo deben comportarse.

Repunte de la tension por el cambio de nombre de la comunidad francesa de Belgica

http://www.mondivers.cat/spip.php?article2585

La denominación de «Federación Valònia-Bruselas» irrita los flamencos, que la califican de «lenguaje casi guerrero» y de «provocación» · El estatus de la capital, trasfondo del debate

La Comunitadad Francesa de Bélgica se denominará a partir de ahora Federación Valònia-Bruselas, una decisión que ha provocado un alud de críticas entre los políticos flamencos. Cómo a menudo en la política belga, el trasfondo de esta nueva crisis es la situación de la capital estatal, Bruselas: los flamencos no quieren que la región brueleña sea tratada de igual a igual con las regiones flamenca y valona, justo el contrario del que desean los partidos francófonos.

El cambio de nombre fue anunciado ayer lunes por Rudy Demotte, ministro-presidente de la Comunidad Francesa y de la región de Valònia, explica 7sur7, con el acuerdo de todos los partidos francófonos representantes a los parlamentos valón y bruselès. Demotte fue muy claro a la hora de explicar cuál es el sentido del cambio del nombre: los partidos francófonos no quieren sentir a hablar de la «cogestión» de Bruselas entre valones y flamencos. Pasando de «Comunidad Francesa» a «Federación Valònia-Bruselas» se pretende arreciar el carácter de «región completa» de la capital belga.

Pero la idea no ha caído nada bien entre la clase política flamenca. Uno de los más vehementes en su rechazo al nuevo nombre ha sido Enric Van Rompuy, diputado de los Democratacristianos y Flamencos (Christen-Democratisch en Vlaams, CD&V), quién lo ha calificado de «lenguaje casi guerrero». Para Van Rompuy, la decisión es una prueba que los francófonos «están convencidos que Flandes se escindirá» de Bélgica y que ya se están preparando para este escenario.

Para la independentista Nueva Alianza Flamenca (Nieuw-Vlaamse Alliantie, N-VA), partido flamenco más votado a las elecciones del año pasado, el nuevo nombre es «una provocación» porque ni siquiera se ha consultado las fuerzas flamencas con representación en el Parlamento de Bruselas. El partido independentista ha retado los francófonos a «financiar» Bruselas sin los fondos provenientes de Flandes.

Una arquitectura estatal compleja

El federalismo belga prevé dos tipos de organismos. Por un lado, las regiones, de las cuales hay tres: Flandes, Valònia y Bruselas. De la otra, las comunidades, también tres: la francesa, la flamenca y la alemana. Las comunidades ejercen competencias culturales y lingüísticas; en el territorio de la región de Bruselas lo hacen tanto la francesa como la flamenca. Este es el argumento al cual se cogen los flamencos para decir que la región de Bruselas nunca podrá considerarse en plan de igualdad respecto de Flandes y de Valònia. La capital, dicen los flamencos, tendría que ser cogestionada por las dos grandes regiones belgas.

En cambio, los francófonos opinan que Bruselas tiene que ser una región con todas las competencias y que, si lo desea, tiene que mantenerse vinculada a Valònia. Aproximadamente, entre el 70% y el 75% de los bruselenses hablan francés en casa.

Por la libertad ( Ron Paul)

Film documental de la campaña electoral que realizaron los seguidores de Ron Paul en las elecciones presidenciales de 2008.

El video esta en ingles.

Aqui un trailer subtitulado en castellano

Activista de WikiLeaks detenido e interrogado por EEUU en Islandia

El lunes 22 de marzo un voluntario de WikiLeaks fue interrogado y detenido arbitrariamente durante más de 21 horas. La detención no tuvo lugar en EEUU. Este arbitrario hecho acontecía en un país sin ejército y respetuoso con los Derechos Humanos: Islandia. Hasta allí se habían desplazado, semanas antes, activistas de WikiLeaks para asesorar a los parlamentarios sobre la Iniciativa para Medios de Comunicación Modernos, destinada a proteger a los periodistas de investigación y a los servicios de Internet del espionaje y la censura.


Pero los voluntarios de WikiLeaks tenían otras citas más reservadas en su agenda. Habían concertado una serie de reuniones con periodistas islandeses que colaborarían en la elaboración de material complementario al vídeo que esta misma semana ha inundado la red y ocupado la portadas de los medios de comunicación en todo el mundo.

Ya el 18 de marzo el fundador de WikiLeaks, Julian Assange, asegura haber tenido a dos acompañantes muy especiales entre el pasaje del vuelo que le llevaría de Reykjavik a Copenhague. Dos individuos que esgrimiendo cartas credenciales y registrados bajo el nombre del Departamento de Estado de EE.UU habían recogido sus tarjetas de embarque para su mismo vuelo con apenas tres minutos de diferencia.

Cuatro días después, el lunes 22 de marzo, a las 8.30pm, un voluntario de WikiLeaks fue detenido por la policía de Islandia. El voluntario pasó detenido toda la noche y al día siguiente fue interrogado. En total más de 21 horas de arresto arbitrario. Durante el interrogatorio le mostraron fotos en las que aparecía en el restaurante de Reykjavik donde había celebrado una reunión de producción sobre el vídeo hecho público esta semana.

En el curso del interrogatorio se hicieron referencias concretas al tema del vídeo pero también a importantes figuras de la política en Islandia. También a los periodistas islandeses que habían colaborado en la producción del mismo y en la serie de entrevistas y reportajes con las que WikiLeaks ha complementado la difusión del vídeo de la matanza. De hecho varios periodistas islandeses viajaron a Iraq para entrevistar a algunos de los supervivientes e investigar los hechos.

WikiLeaks ha pedido una explicación a los gobiernos de Islandia y EEUU.

Gobierno limitado

Por Antonio Mascaró Rotger

A lo largo de la historia, ha habido gobernantes cuyo poder ilimitado les ha permitido cometer actos terribles contra su propio pueblo. Para evitar esto, aparecieron en Europa diversos intentos de limitar el poder político. No todo podía permitírsele al rey.

Mientras en los demás continentes, los soberanos todopoderosos oprimían a sus pueblos a su antojo, documentos como els Usatges de Barcelona y más tarde la Magna Carta inglesa sometieron a los gobernantes europeos al imperio de la ley. Éste era el juramento de lealtad que en la Corona de Aragón se hacía al rey:

Nosotros que valemos tanto como vos, juramos ante vos que no sois mejor que nosotros, que os aceptamos como rey y soberano siempre y cuando respetéis nuestras libertades y leyes, pero sino no.1

En Castilla, Juan de Mariana no tuvo reparos en reconocer al pueblo el derecho de matar al gobernante si éste le oprimía con impuestos excesivos, moneda fraudulenta o impedía la reunión del parlamento, es decir, si el rey se volvía tirano. Mariana recalcó que el gobierno no es omnisciente y, por lo tanto, no puede aspirar a la omnipotencia.

Es gran desatino que el ciego quiera guiar al que ve. [El gobernante] no conoce las personas ni los hechos, a lo menos todas las circunstancias que tienen. Forzoso es que se caiga en yerros muchos y graves, y por ellos se disguste la gente y menosprecie gobierno tan ciego. Es loco el poder y mando. [Cuando] las leyes son muchas en demasía y como no todas se pueden guardar ni aun saber, a todas se pierde respeto.2

Más adelante, los autores del liberalismo clásico británico teorizaron sobre las tareas específicas a las que debían dedicarse los gobiernos. Sus conclusiones no son perfectamente coincidentes pero todas recalcan la naturaleza secundaria del gobierno ante la sociedad civil. Primero están el individuo y su propiedad, sólo en segundo término aparece el Estado para defenderlos. Las discrepancias, por tanto, están en las condiciones que el Estado ha de mantener para defender a sus súbditos y así asegurar el bien común.

En efecto, si como dijo Lord Acton, “el poder tiende a corromper y el poder absoluto corrompe absolutamente”, el poder estatal habrá de tener unas limitaciones muy claras o su corrupción lo hará insoportable a los ciudadanos.

Uno de los principales defensores del gobierno limitado fue John Locke. Según él, los hombres ceden su soberanía natural al gobierno para que éste les proteja. Para ello no es necesario que el gobernante acumule mucho poder. Es más, para evitar que se extralimite, será bueno que el gobierno esté dividido en distintos poderes que se contrapongan. Y si aún así llega a pasarse de la raya, entonces los ciudadanos tendrán pleno derecho a rebelarse contra él.

Adam Smith fue más explícito y en su Estudio sobre las causas y la naturaleza de la riqueza de las naciones detalló los tres deberes del gobierno. El primer deber del soberano consiste en defender a sus súbditos de agresiones extranjeras. El segundo deber consiste en defenderlos de agresiones por parte de otros miembros de la propia sociedad. Y el tercer deber es una especie de cajón de sastre por el que el soberano ha de proveer a la sociedad de todas aquellas cosas que los individuos no ofrecerán pues no ofrecen oportunidades de lucro, es el caso de algunas obras públicas. Además, Smith veía con buenos ojos que el gobierno vigilara a las grandes empresas, cuyas aspiraciones oligopolistas perjudicaban el natural desarrollo del mercado.

Cuando los representantes de las Trece Colonias, muy familiarizados con los clásicos, se hartaron de que el rey Jorge les impusiera obligaciones sin permitirles ninguna representación en el Parlamento británico, le presentaron una Declaración de Independencia en la que hacían referencia explícita a las funciones limitadas del gobierno.

Sostenemos como evidentes estas verdades: que todos los hombres son creados iguales; que son dotados por su Creador de ciertos derechos inalienables; que entre éstos están la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad; que para garantizar estos derechos se instituyen entre los hombres los gobiernos, que derivan sus poderes legítimos del consentimiento de los gobernados; que cuandoquiera que una forma de gobierno se haga destructora de estos principios, el pueblo tiene el derecho a reformarla o abolirla e instituir un nuevo gobierno que se funde en dichos principios, y a organizar sus poderes en la forma que a su juicio ofrecerá las mayores probabilidades de alcanzar su seguridad y felicidad. La prudencia, claro está, aconsejará que no se cambie por motivos leves y transitorios gobiernos de antiguo establecidos; y, en efecto, toda la experiencia ha demostrado que la humanidad está más dispuesta a padecer, mientras los males sean tolerables, que a hacerse justicia aboliendo las formas a que está acostumbrada. Pero cuando una larga serie de abusos y usurpaciones, dirigida invariablemente al mismo objetivo, demuestra el designio de someter al pueblo a un despotismo absoluto, es su derecho, es su deber, derrocar ese gobierno y establecer nuevos resguardos para su futura seguridad.

Es decir, el gobierno está para asegurarnos la tranquilidad suficiente para poder vivir en paz; para mantener aquellas condiciones que hacen soportable la vida en sociedad. Si se extralimita en su ejercicio del poder deja de asegurar esa necesaria tranquilidad. Y entonces, no merece otra cosa que ser depuesto.

Consecuentemente, al adoptar la Constitución para la nueva nación, estas limitaciones fueron tenidas muy en cuenta. Tanto, que los más puntillosos, los antifederalistas, no quedaron nada satisfechos y exigieron una serie de enmiendas. Había que asegurarse de dejar bien claro que los derechos fundamentales del ciudadano están muy por encima del poder del gobierno. Así, las diez primeras enmiendas a la Constitución fueron conocidas como la Carta de Derechos. La primera se refiere a la libertad religiosa, de prensa y de asamblea. La segunda al derecho de llevar armas y organizarse en milicias. Y así sucesivamente hasta llegar a la décima cuyo radicalismo en el énfasis de la limitación del gobierno no podría ser más diáfano:

Los poderes no delegados a los Estados Unidos por la Constitución, ni prohibidos a los estados, quedan reservados para los estados respectivamente o a las personas.

Ante los desmanes del socialismo soviético, el nacional socialismo y la social democracia, los economistas del siglo XX han defendido el regreso a un gobierno limitado a la tarea de asegurar las condiciones básicas para que el mercado funcione. Sin embargo, los gobiernos actuales distan tanto de aquel ideal que estos autores han aceptado en ocasiones males menores para avanzar hacia la limitación del poder gubernamental.

Es el caso de Milton Friedman, que ha propuesto que parte del dinero que los ciudadanos pagan al Estado con sus impuestos les sea devuelto en forma de cupones. Estos cupones podrán usarlos los contribuyentes para sufragar sus propios gastos de educación.

Más allá ha ido el premio Nobel Friedrich Hayek aceptando un mínimo gasto público en seguridad social.

En una sociedad industrializada resulta obvia la necesidad de una organización asistencial, en interés incluso de aquellas personas que han de ser protegidas contra los actos de desesperación de quienes carecen de lo indispensable. Es probable, y quizá inevitable, que la mencionada asistencia no se limite a los incapaces de atender sus propias necesidades, como también que en una sociedad comparativamente rica, cual es la actual, el volumen de ayuda rebase lo estrictamente indispensable para mantener vivos y en estado de salud a los beneficiarios.3

1 Citado en Vergés, Joseph C., Tots els homes de Duran, Barcelona, Llibres de l´Índex, S.L., 2000. Pág. 48.
2 Huerta de Soto, Jesús, Nuevos estudios de economía política. Madrid, Unión Editorial, S.A., 2002. Pág. 156.
3 Hayek, Friedrich, Los fundamentos de la libertad, Madrid, Unión Editorial, S.A., 1998.Pág. 381.