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Repunte de la tension por el cambio de nombre de la comunidad francesa de Belgica

http://www.mondivers.cat/spip.php?article2585

La denominación de «Federación Valònia-Bruselas» irrita los flamencos, que la califican de «lenguaje casi guerrero» y de «provocación» · El estatus de la capital, trasfondo del debate

La Comunitadad Francesa de Bélgica se denominará a partir de ahora Federación Valònia-Bruselas, una decisión que ha provocado un alud de críticas entre los políticos flamencos. Cómo a menudo en la política belga, el trasfondo de esta nueva crisis es la situación de la capital estatal, Bruselas: los flamencos no quieren que la región brueleña sea tratada de igual a igual con las regiones flamenca y valona, justo el contrario del que desean los partidos francófonos.

El cambio de nombre fue anunciado ayer lunes por Rudy Demotte, ministro-presidente de la Comunidad Francesa y de la región de Valònia, explica 7sur7, con el acuerdo de todos los partidos francófonos representantes a los parlamentos valón y bruselès. Demotte fue muy claro a la hora de explicar cuál es el sentido del cambio del nombre: los partidos francófonos no quieren sentir a hablar de la «cogestión» de Bruselas entre valones y flamencos. Pasando de «Comunidad Francesa» a «Federación Valònia-Bruselas» se pretende arreciar el carácter de «región completa» de la capital belga.

Pero la idea no ha caído nada bien entre la clase política flamenca. Uno de los más vehementes en su rechazo al nuevo nombre ha sido Enric Van Rompuy, diputado de los Democratacristianos y Flamencos (Christen-Democratisch en Vlaams, CD&V), quién lo ha calificado de «lenguaje casi guerrero». Para Van Rompuy, la decisión es una prueba que los francófonos «están convencidos que Flandes se escindirá» de Bélgica y que ya se están preparando para este escenario.

Para la independentista Nueva Alianza Flamenca (Nieuw-Vlaamse Alliantie, N-VA), partido flamenco más votado a las elecciones del año pasado, el nuevo nombre es «una provocación» porque ni siquiera se ha consultado las fuerzas flamencas con representación en el Parlamento de Bruselas. El partido independentista ha retado los francófonos a «financiar» Bruselas sin los fondos provenientes de Flandes.

Una arquitectura estatal compleja

El federalismo belga prevé dos tipos de organismos. Por un lado, las regiones, de las cuales hay tres: Flandes, Valònia y Bruselas. De la otra, las comunidades, también tres: la francesa, la flamenca y la alemana. Las comunidades ejercen competencias culturales y lingüísticas; en el territorio de la región de Bruselas lo hacen tanto la francesa como la flamenca. Este es el argumento al cual se cogen los flamencos para decir que la región de Bruselas nunca podrá considerarse en plan de igualdad respecto de Flandes y de Valònia. La capital, dicen los flamencos, tendría que ser cogestionada por las dos grandes regiones belgas.

En cambio, los francófonos opinan que Bruselas tiene que ser una región con todas las competencias y que, si lo desea, tiene que mantenerse vinculada a Valònia. Aproximadamente, entre el 70% y el 75% de los bruselenses hablan francés en casa.

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Medio año después de las elecciones, «Bélgica es una nación fracasada»

http://www.mondivers.cat/spip.php?article2515

El independentista flamenco De Wever enciende los ánimos de los francófonos con unas fuertes declaraciones · El conciliador real intenta una «última» propuesta para formar gobierno

En Bélgica no hay forma de crear un gobierno que la dirija, pero pueden pasar un día entero criticando las declaraciones de un líder político flamenco. El inicio de la semana ha venido marcadopor unas contundentes declaraciones del líder de la Nueva Alianza Flamenca, Bart De Wever, según quien Bélgica «es una nación que» ha «fracasado». Los políticos flamencos se rasgan las vestiduras pero ninguno de ellos es capaz de llegar a un acuerdo para reformar el Estado belga.

En estas declaraciones, hechas a la revista alemana Der Spiegel, el político independentista flamenco asegura que él no se opondría a una reforma estatal, pero que no la ve posible, y en culpa «a los valones, y los socialistas en particular», porque «bloquean todas las reformas juiciosas». De Wever añade que «la introducción del euro hace que la escisión sea mucho más fácil» y acusa al rey Alberto de ponerse del lado de los valones. Y una de las cosas que más ha molestado a los francófonos: De Wever califica Bélgica de «enferma de Europa», precisamente la forma como era conocido el Imperio otomano en el siglo XIX, justo antes de que sus territorios europeos quedaran repartidos entre todo un grupo de estados balcánicos.

Gran irritación francófona

Los líderes de los partidos francófonos aprovecharon toda la jornada del lunes para criticar con dureza De Wever. Para el socialista Rudy Demotte, a los valones no les hacen falta «lecciones de moral ni insultos». Didier Reynders, presidente del Movimiento Reformador, cree que las palabras de De Wever perjudicarán Bélgica del punto de vista económica, cosa que también le reprocha el Centro Demócrata y Humanista.

Y mientras este espectáculo de declaraciones y réplicas iba haciendo vía, el conciliador real encargado de intentar acercar posiciones entre los partidos para formar gobierno, el socialista francófono Johan Vande Lanotte, proseguía su ronda de reuniones. Según Le Soir, Vande Lanotte estaría trabajando esta semana en una proposición que sería «su última oferta». El documento tendría que ser entregado a los partidos al final de esta semana o al principio de la próxima.

Ya hace medio año que se celebraron las elecciones federales en Bélgica y todavía no hay nuevo gobierno. Los comicios dejaron dos claros ganadores: en el lado flamenco, los independentistas de Bart De Wever, y al lado francófono, los socialistas de Elio Di Rupo. Desde, no ha habido acuerdo ni para construir un nuevo ejecutivo ni para poner las bases de la reforma del Estado belga.

N-VA abandona negociaciones para formar el gobierno belga

http://www.nationalia.cat/ca/noticies/818

05/10/2010

Los independentistas flamencos critican que las reformas del Estado no se hayan negociado o “sean insuficientes” · El partido de De Wever apuesta para empezar las conversaciones desde cero · Los partidos francófonos califican la decisión de “irresponsable y nociva” para Bélgica

Los independentistas de la Nueva Alianza Flamenca (N-VA) abandonaron ayer las negociaciones que mantenían desde el mes de junio con seis partidos más de Flandes y Valonia para mirar de llegar a algún acuerdo que permitiera formar el gobierno federal belga e iniciara la reforma del Estado que satisficiera tanto la comunidad flamenca como la valona. ‘Para nosotros, esta historia se ha acabado’, afirmó con rotundidad el líder de lo ‘N-VA, Bart De Wever. Asimismo, emplazó el resto de formaciones a “poner el contador a cero” y volver a empezar las negociaciones.

El ‘N-VA, ganador de las elecciones del 13 de junio, considera que el último intento para acercar posturas con los valones “no ha sido efectivo”. Según explicó, “estamos” realmente preocupados porque, después de 110 días, las reformas que necesitamos no se han ni negociado o son insuficientes. Los francófonos creen que han hecho pasos de gigante en la negociación de la transferencia de las competencias, pero para nosotros no son más que pasos de gnomos de jardín; los marcos de referencia son muy diferentes. Comprendo que ciertos cambios puedan asustar a la gente, pero el miedo paraliza”.

Aparte de esta explicación del por qué de la crisis negociadora, De Wever también aseguró que “aceptar un mal acuerdo no es ni será nunca una opción para nosotros”, a la vez que remachó: “Creemos que la solidaridad no puede expresarse a costa de aquéllos que precisamente ofrecen su solidaridad”.

La unanimidad de los partidos francófonos con quién negociaba lo ‘N-VA -el PS, cdH y Ecolo-, criticaron duramente la decisión del ganador de las elecciones, tildándola de “irresponsable y nociva” para el país.

Los dos puntos más tensos de las negociaciones es la modificación de la ley de la financiación de las diversas regiones de Bélgica y la posible escisión del distrito electoral de Brussel·les-Halle-Vilvoorde.

Desde el 13 de junio, Bélgica está pilotada por un ejecutivo en funciones, comandado por el democristiano Yves Leterme, que además ostenta la presidencia de turno de la UE.

Belgica: Game Over

http://avui.elpunt.cat/noticia/article/ … -over.html

Bélgica, ‘game over’
Los políticos francófonos asumen que se acerca el final del Estado belga después de la dimisión de su aspirante a primer ministro
El presidente de Valonia avisa a sus ciudadanos que estén preparados “para todas las hipótesis”
09/09/10 02:00 –

Ya no son sólo los flamencos los que alzan la bandera independentista, ahora incluso los francófonos empiezan a asumir que el fin de Bélgica podría ser más cerca de lo que se pensaban. Después de que el socialista valón y aspirante a primer ministro Elio Di Rupo ha tenido que dimitir al ser incapaz de formar gobierno, Valonia se prepara para el plan B. “No podemos ignorar que gran parte de la población flamenca desea la secesión, así que nos tenemos que preparar para el fin de Bélgica”, ha anunciado la hasta ahora ministra de Salud y Asuntos Sociales y número dos de los socialistas, Laurette Onkelinx.

La secesión ya no es ningún tabú. Y Onkelinx, considerada la mujer más poderosa de la política del plat-pays y nada sospechosa de querer el divorcio, no es la única francófona que está hablando estos días de dejarlo correr. El mismo presidente de Valonia, Rudy Demotte, ha pedido a sus ciudadanos que se preparen “para todas las hipótesis”. Y el veterano Philippe Moureaux, alcalde de Sint-Jans-Molenbeek, senador y ministro de Estado, asegura que Bélgica se adentra “en la organización progresiva de la separación”.

Di Rupo informó que tiraba la toalla y que el rey tendría que buscarse a otro negociador enviando a los periodistas el SMS Game over. En la desesperada, Albert II ha tenido que encargar a los presidentes del Parlamento y del Senado, el socialista francófono André Flahaut y el nacionalista flamenco Danny Pieters, que hagan de mediadores e intenten poner de acuerdo sus dos comunidades. Pero la formación del nuevo gobierno todavía se ve muy lejos, aunque ya hace tres meses que el independentista Bart De Wever ganó las elecciones. “Está descartado que haya un acuerdo para el 12 de octubre, Todos los Santos es demasiado pronto e incluso San Nicolas, ¿quizás para Navidad”? , escribe Luk Van Der Kelen al diario neerlandòfon Het Laatste Nieuws.

Incluso en la otra banda de la frontera, la vecina Francia se plantea si tendría que anexionarse la deprimida Valonia. El diputado conservador ex-UMP Nicolas Dupont-Aignan ha pedido en Sarkozy que se prepare para “acoger a los compatriotas valones y brussel·lesos, ahora que la crisis belga ha entrado en fase terminal y la ruptura es a tocar”. Dos de cada tres franceses, según las encuestas, serían partidarios de que la Bélgica francófona pasara a formar parte del Hexágono, aunque con su paro vitalicio sería muy cara de mantener: Flandes se gasta cada año 5.400 millones de euros en ayudas.

Repetir las elecciones no serviría de nada. De Wever, que promete una “evaporación progresiva” de Bélgica, todavía arrasaría más en Flandes, con el 32,3% de los votos, cuatro puntos más que el 13 de junio, según el último sondeo. Esta mayoría independentista, a la cual habría que añadir los votos de al menos el Vlaams Belang, contrasta con el bajo apoyo de los flamencos a la secesión: sólo la quieren el 15%, según las encuestas. En el sur, Di Rupo también mejoraría en dos puntos su marca, y llegaría al 39%

Encalla la reforma del Estado belga

http://www.nationalia.cat/ca/noticies/80230/08/2010

30/08/2010

El candidato a primer ministro, Elio Di Rupo, presenta su dimisión como preformador del gobierno, que el rey no acepta · Los francófonos se avienen a escindir el distrito electoral BHV, como piden los flamencos · Los independentistas rechazan que, a cambio, tengan que tragarse un fortalecimiento de la región de Bruselas

Buenas intenciones al empezar, danza de reproches posterior y dimisión final del preformador. El guión después de cada elección en Bélgica parece escrito para dar incontables titulares a los diarios y para suministrar flamencos y valones de conversación política diaria. La última víctima de esta vorágine ha sido el líder de los socialistas francófonos, Elio Di Rupo, encargado de formar gobierno y de encauzar la reforma del Estado belga. Di Rupo ha acabado presentando su dimisión como preformador, pero el rey Albert II no la ha aceptado.

De manera que Di Rupo continuará encabezando las conversaciones para poner de acuerdo hasta siete partidos políticos (cuatro de flamencos y tres de francófonos), pero es evidente que después de 50 días de negociaciones y de haber dimitido, el líder socialista ha quemado parte de su crédito. Delante suyo, se mantiene con fuerza el líder independentista flamenco Bart De Wever, cabeza de la triunfadora Nueva Alianza Flamenca (N-VA), que el pasado julio fue la bastante más votada.

Las diferencias entre la profundidad y las características de la reforma estatal son en el centro del problema, según señalan los principales medios de Bélgica. Al flamenco De Redactie se lee que uno de los principales desacuerdos tuvo que ver, como de costumbre, con Bruselas. En este caso, sin embargo, con novedades: los partidos francófonos habrían aceptado la división de la circunscripción electoral de Brussel·les-Halle-Vilvoorde (BHV) -una histórica reivindicación flamenca-, pero sólo a cambio que la región de Bruselas reciba más asignaciones económicas del estado. El N-VA y a otro partido flamenco, los democratacristianos (CD&V), sin embargo, no quieren oír hablar, especialmente el ‘ N-VA, que ha dejado claro que, en el futuro, aspira a un Bruselas cogestionado por Flandes y Valonia -y que, por lo tanto, no desea ninguna medida que fortalezca el gobierno regional de la capital.

Los medios francófonos, muy críticos

Mientras, los diarios francófonos ponen el acento en el hecho de que, según ellos, en esta negociación todas las concesiones las están haciendo los partidos francófonos. La Libre Belgique carga contra De Wever, a quien acusa de no tener límites en sus reivindicaciones y de querer “empobrecer” a los francófonos. En Le Soir son muy críticos con el CD&V, a quien acusan de haberse convertido en un “satélite” de los independentistas. El rotativo considera que las concesiones de los francófonos (escisión de BHV y tranferèncias millonarias de competencias a las entidades federadas) son más que suficientes para que el N-VA y el CD&V se avengan a pactar ya la reforma.

A pesar de todo este escenario, Di Rupo tendrá que continuar intentando llegar a algún tipo de acuerdo. El rey le ha exigido que no tire la toalla y el preformador ha decidido implicar a los sindicatos en las conversaciones, según explica RTBF. El objetivo, según la radiotelevisión belga, sería de sumar nuevos apoyos a la propuesta francófona para presionar así al ‘N-VA y el CD&V. Si no funciona, nadie puede descartar nuevas elecciones.

Más información:

N-VA gana las elecciones belgas

La histórica victoria conseguida en las urnas por el partido nacionalista flamenco N-VA, partidario de la independencia de Flandes, ha dejado a Bélgica sumida en una gran incertidumbre, en plena crisis económica y a pocas semanas de asumir la presidencia rotatoria de la Unión Europea.

Los primeros resultados, con la mitad de los votos escrutados, indican que el partido flamenco independentista y conservador NV-A se ha convertido con un 30% de los votos en el partido más votado en las elecciones belgas que marcarán el futuro de un Estado cada vez más frágil.

Esta inapelable victoria en Flandes, la comunidad más rica de Bélgica, y a nivel nacional de los independentistas flamencos del N-VA (“Nueva Alianza Flamenca”) de Bart de Wever abre la vía para que esa comunidad pueda, si lo desea, separarse algún día de Valonia, la región francófona más pobre del sur del país.

“El N-VA sería como el PNV en España”, dice Maddens

Mientras tanto, en Valonia, el ganador de estos comicios adelantados ha sido el partido socialista PS, con su líder Elio Di Rupo a la cabeza, activo militante en favor de la unidad del país federal. Elio di Rupo, con entre 30 y 35 por ciento de votos, es el favorito para hacerse con el puesto de primer ministro, según los expertos. Aunque ambas comunidades lingüísticas votan por separado, deben ponerse de acuerdo para formar un gobierno federal unido.

Con su buen caudal de votos, en torno al 30 por ciento en Flandes con la mitad de los votos escrutados, el líder de la N-VA, Bart de Wever, se mostró esta noche exultante y comenzó su discurso en latín. “Nihil volentibus arduum” (“Nada es imposible para quien se lo propone”).

“Tiendo la mano a los francófonos, pero hay que acometer cuanto antes la reforma del estado, las cosas no pueden ser así. Existen demasiadas diferencias entre flamencos y valones, es hora de hablar de muchas cosas”, afirmó.

El Vlaams Belang, el partido de extrema derecha separatista, ha perdido terreno. La marginación de este grupo se debe a que la mayoría de los partidos en Flandes son ahora nacionalistas, incluso los liberales, los responsables de la última caída del Gobierno Leterme en abril.

Según De Wever, Bélgica “poco a poco, pero sin duda, desaparecerá”

El N-VA ha dado al separatismo “la imagen de respetabilidad” que le falta al Vlaams Belang, según explica a este diario Bart Maddens, profesor de Políticas de la Universidad de Lovaina. “El N-VA sería como el PNV en España“, dice Maddens.

Un gobierno muy frágil

Tras tres años de inestabilidad política continua y cinco dimisiones del aún primer ministro Yves Leterme, los comicios anticipados se desarrollaron con una calma sorprendente para un país donde los partidos políticos hablan abiertamente del fin del país y la creación de dos o tres Estados.

Esta mañana, alrededor del Parlamento federal, con las banderas belgas recogidas, no había activistas ni propaganda. El bullicio por las calles lo ponían los inmigrantes argelinos, que ondeaban sus banderas al viento antes del partido de su país contra Eslovenia en el Mundial de fútbol. Sólo Herman Van Rompuy, presidente del Consejo Europeo, tuvo acompañantes más ruidosos, un grupo de separatistas que desplegaron pancartas a su lado mientras el ex primer ministro votaba en su pueblo, Rhode-Saint-Genèse, uno de los disputados entre francófonos y neerlandófonos en la periferia de Bruselas.

En un país segregado por la lengua y sin partidos políticos, periódicos o televisiones nacionales, Bruselas y su periferia son los únicos puntos oficialmente bilingües donde se puede votar a partidos francófonos y neerlandófonos, aunque en la ciudad se escucha, sobre todo, el francés y el inglés, y quienes hablan y votan en neerlandés siguen siendo una minoría (que se siente discriminada y recuerda las humillaciones del pasado, parte del conflicto lingüístico y económico desde la fundación del Estado en 1830). La capital es centro de disputa por la lucha para rediseñar sus fronteras y sus derechos electorales.

El futuro de Bruselas será la clave de la reforma institucional, que llegará después de largas negociaciones para formar gobierno. Tras las últimas elecciones generales, en 2007, Leterme tardó más de nueve meses en formar el Gobierno más inestable de la historia belga. La dimisión de abril que anticipó las elecciones fue su quinto abandono.

Presidencia europea

El 1 de julio, cuando Bélgica releve a España al frente de la Presidencia de turno de la UE, el Gobierno de Bruselas estará en funciones y, muy posiblemente, seguirá así todo el semestre. El ‘impasse’ no supone un problema institucional para la Unión –las Presidencias rotatorias están destinadas a la extinción-, pero sí político y económico.

El lunes pasado, el ‘Financial Times‘ bautizó Bélgica como la “Grecia del Norte”, por su nivel de deuda pública y privada, y vaticinó que la inestabilidad política tras la victoria de un partido que apoya abiertamente la ruptura del Estado creará serios problemas en los mercados, algo que se cumplió ese mismo día, cuando el Tesoro belga colocó sus bonos con dificultad y a intereses medio punto por encima respecto a la semana anterior. Standard & Poor’s cambió hace unos días la perspectiva de inversión en Bruselas a “negativa”.

En un intento de mejorar su imagen internacional, De Wever convocó el martes pasado a la prensa internacional y explicó, con tranquilidad, que sólo espera que Bélgica “se desvanezca poco a poco“. “No queremos una revolución. No queremos declarar Flandes independiente de la noche a la mañana. Pero creemos en una evolución gradual”, dijo. De Wever defiende una confederación muy laxa donde Flandes y Valonia sean Estados miembros por separado de la UE, tal vez con Bruselas como distrito europeo especial. Según De Wever, Bélgica “poco a poco, pero sin duda, desaparecerá suavemente”.

El independentismo flamenco recibirá el apoyo mayoritario en la elecciones

El independentismo flamenco será mayoritario en Flandes después de las elecciones que el Estado belga celebra este domingo. Así lo apuntan la mayoría de encuestas que se han hecho sobre estos comicios. Según el último sondeo encargado por el diario francófono “La Libre” junto con la cadena RTL-TVI, los independentistas flamencos de lo ‘N-VA recogerán el 26% de los votos de Flandes. El derechista y también independentista Vlaams Belang es previsto que recoja hasta el 15% de los sufragios, de manera que más de un 41% de los votos en Flandes iría hacia opciones independentistas. El sondeo también apunta el 16.2% que obtendrán los democristianos del CD&V, partido del dimitido presidente estatal Yves Leterme (que pierde 7 puntos) y el 16.3% que obtendrían los socialistas de l’SP.A; finalmente los liberales del Open VLD recogerían un 13.6% de votos, y Groen! (6.8%) y Lijst Dedecker (4.3%) se repartirían los últimos votos.

En Valonia, los socialistas del PS seguirían en primer lugar con el 30% de los votos, aunque bajarían casi 3 puntos porcentuales. Los reformistas del ‘RM también bajarían un porcentaje parecido hasta el 20.2% del apoyo. Lo seguiría de cerca el Ecolo fregando el 19% y la CDH con el 16.1%. Queda la tercera circunscripción belga, Bruselas, oficialmente mixta, donde hay representantes de las dos comunidades, y donde probablemente repetirá el MR como el más votado.

Los resultados de los comicios, especialmente en Flandes, pueden propiciar un nuevo callejón sin salida en el futuro gobierno belga. Ya en el 2007 la parálisis política del Estado belga quedó patente justo después de las anteriores elecciones legislativas. Los partidos del Parlamento belga no consiguieron formar un gobierno hasta nueve meses después de aquellas elecciones, un gobierno que ha traqueteado constantemente desde entonces, fruto de las tensiones entre flamencos y valones y de la negativa de éstos últimos a aceptar una reforma profunda del Estado. El colapso institucional en el futuro gobierno belga es pues una posibilidad muy real.

Al trasfondo de la polémica las cuestiones de siempre: los partidos flamencos exigen reformas profundas del Estado para dar más poder en las regiones, hecho al que se oponen de forma clara los partidos de orientación y habla francófona. Y como chispa que hace saltar el conflicto, Bruselas y sus distritos de alrededores, como siempre: la circumpscripción electoral de Bruselas-Hal-Vilvorde (históricamente flamenco), que de hecho incluye dos territorios, uno de flamenco, con 35 ayuntamientos alrededor de la capital belga -pero con algunos ayuntamientos con mayoría valona y de habla francesa, sin que ésta sea oficial-, y uno de mixto, Bruselas (capital) con 19 ayuntamientos, todos ellos bilingües de forma oficial -todo y que mayoritariamente de habla francófona.

La rivalidad entre las comunidades flamenca y valona, tanto lingüística como cultural, ha llegado a hacer imposible la formación de ningún tipo de gobierno entre los partidos ganadores de las últimas elecciones. El entramado del sistema político belga, además, no facilita precisamente alcanzar este hito, y obliga en unos y otros a entenderse para poder gobernar el Estado.

Hay que remarcar que en Bélgica no hay “listas estatales” de los partidos. Cada partido, sea valón o flamenco, se presenta sólo en la zona de su nacionalidad; también hay que remarcar que según la ley electoral belga el voto es obligatorio. Las leyes belgas también obligan a que los gobiernos federales sean mixtos compartidos a partes iguales entre valones y flamencos (con igual número de ministros de las dos comunidades).