Crisis, autogobierno y cambio de modelo ( Joxe Mari Aierdi)

EN el actual escenario de crisis global que vivimos, el 1 de Mayo no ha sido precisamente una fecha para celebrar. Sí para reflexionar entre todos, en sociedad, y en la que Hamaikabat también quiere aportar sus propias inquietudes. Estamos ante una crisis distinta, sistémica. Una crisis de modelo impulsada por la voracidad especulativa de sectores financieros, por el consumo y endeudamiento irresponsable, por la sumisión de lo productivo a lo especulativo. Un modelo ambientalmente insostenible y depredador. Lo único democrático que tiene es que nos afecta a todos y todas, aunque sea de manera groseramente desigual.

En este contexto, el Estado español afronta esta crisis en el furgón de cola de los países desarrollados, y tratando de alejarse de la sombra de Grecia. Y son precisamente los que disfrutan de autogobierno financiero fiscal, los cuatro territorios forales vascos, con índices de cohesión social, ratings y economía productiva más próximos a Centroeuropa, los que afrontan en mejores condiciones la larga salida de la crisis. Tenemos herramientas financiero fiscales, deberemos cambiar hábitos sociales, pero también deberemos cambiar de actitudes en torno al autogobierno y lo identitario.

Del futuro, del nuevo modelo que se está construyendo, ya sabemos algunas cosas. Una, que la recuperación tardará en llegar, será lenta y con crecimientos pequeños en los países desarrollados. Dos, que serán los países emergentes y los que acierten diferencialmente a desarrollar políticas productivas los que mejor se colocarán en la senda del crecimiento y se verán impulsados por los sistemas comunicativos globales. Y, tres, que aquellas sociedades que dispongan de políticas presupuestarias y tributarias propias deberán reordenar sus prioridades si quieren ubicarse en el nuevo modelo.

Conociendo el marco presente y con las pistas que tenemos sobre el futuro, la sociedad vasca en su conjunto, y la navarra en particular, debe preguntarse a sí misma y tomar decisiones. ¿Qué lugar deseamos ocupar en el nuevo modelo económico y social desde una perspectiva europea y global? ¿Cómo afrontaremos y nos adaptaremos, desde aquí, al cambio de hábitos y actitudes que exigen los nuevos modelos? Preguntas que realizamos desde el nacionalismo institucional y con vocación integradora. Pero las respuestas implican a toda la sociedad, también a quienes no son nacionalistas vascos.

Podemos y debemos asimilar una determinada visión europea para nuestro propio desarrollo

Nuestro autogobierno nos dota de herramientas para responder a la situación actual y prepararnos para el futuro. Podemos, y debemos, orientar nuestra capacidad presupuestaria y tributaria a políticas productivas y generadoras de empleo y cohesión social. A consolidar las posiciones de nuestras empresas en el mercado español, ¿cómo no? A impulsar la internacionalización de las empresas, porque es uno de nuestros puntos fuertes y, además, es en ese ámbito global en el que se juega la partida económica.

Podemos, y debemos, asimilar una determinada visión europea para nuestro propio desarrollo. Una de las oportunidades sobre el modelo de desarrollo armónico europeo, muy bien desarrollado por el profesor J.C. Longás, es la necesidad de una organización policéntrica. Es decir, que el actual centro de decisión centroeuropeo denominado Pentágono, delimitado por Londres-París-Frankfurt-Hamburgo-Milán, se ha de completar con áreas de desarrollo de algunas regiones periféricas. Aquí la Eurorregión Atlántica, en la que están todos los territorios vascos, aparece claramente como una gran oportunidad que no puede, ni debe, arrumbarse por cuestiones de Estado o de cálculo político sectario. Esto conviene a todos los vascos, a todos los navarros, nacionalistas o no.

Otro objetivo clave en este horizonte es la asunción de competencias en materia de Seguridad Social. Sin perder solidaridad, pero ganando en eficiencia. Necesitamos mantener y superar la cohesión social alcanzada; un valor fundamental para afrontar la crisis y una de las prioridades de nuestras políticas presupuestarias. En primer lugar por solidaridad, pero también porque las políticas sociales son uno de los nichos de generación de empleo del futuro.

En este escenario, con nuevas y más abiertas actitudes, preguntémonos como ciudadanos navarros, independientemente de nuestra identidad, ¿estamos dispuestos a utilizar todos los instrumentos políticos y económicos a nuestro alcance para construir las políticas presupuestarias, tributarias y sociales con visión de país, sin mirar de reojo al gran hermano de Madrid? ¿Está dispuesta la derecha a aplicar su navarrismo a favor de los navarros y navarras más allá del sectarismo antivasco? Standard & Poors ya ha señalado el camino de aquellas regiones europeas que tienen buena nota si se quieren distinguir de la mala nota de sus estados soberanos: tendrán que implementar políticas presupuestarias diferenciadas de sus estados soberanos.

Y preguntémonos los nacionalistas y vasquistas si sólo queremos el derecho a decidir en abstracto para utilizarlo como factor movilizador, o si estamos dispuestos a utilizar el derecho a decidir en concreto al servicio del bienestar de todas las personas de este país. ¿Nos atrevemos a responder? Imagino la respuesta entusiasta de la mayoría de los nabaizales. Pero tengo curiosidad por conocer la respuesta del resto,… si es que la hay.

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