No nos engañemos .

http://aberriberri.com/2010/03/31/no-nos-enganemos/#more-4616

Mikel Ubillos


No nos engañemos, ETA ahora no va a dejar las armas. Aunque muchos ciudadanos vascos lo estemos deseando con todas nuestras fuerzas, y haya gente que les están intentando convencer, tanto del país como de fuera, este esfuerzo no va a dar sus frutos a corto plazo.

Al observar la realidad actual creo que demos partir de la siguiente premisa: para la dirección de ETA no se dan las condiciones para que ella renuncie a ser el ganador de esta larga batalla de 50 años. ETA lo que quiere es lograr el poder en Euskadi y no va a abandonar la lucha armada hasta lograrlo. La pregunta clave es cuál es el nivel de poder que le será suficiente para abandonar dicha lucha.

La izquierda abertzale está propiciando una posibilidad a medio plazo, mediante la acumulación de fuerzas en el polo soberanista, valorar la posibilidad de sustituir la lucha armada de ETA por el poder político en las instituciones. Para que esta situación se pueda dar tienen que cambiar mucho las cosas. La única posibilidad de tener poder es que la izquierda abertzale llegue a un acuerdo con el PSE para compartir el poder en las instituciones vascas, desplazando totalmente al nacionalismo institucional. Este acuerdo es imposible en este momento porque el PSE en el gobierno vasco no va a poner en cuestión el apoyo del PP, y por otro lado, la izquierda abertzale debe tener el liderazgo absoluto del mundo nacionalista-abertzale, que actualmente está en manos del nacionalismo institucional. Conseguir ese liderazgo le será bastante complicado y es un objetivo a medio-largo plazo.

No nos engañemos, el conflicto es un proceso por la conquista del poder. ETA no lucha por el logro de un objetivo altruista (derecho de autodeterminación) sino que este objetivo es un instrumento para conseguir el poder del país.

Es posible, no lo niego que miembros de la izquierda abertzale estén pensando que ha llegado el momento de cambiar de estrategia para lograr el poder, propiciando únicamente la vía política; pero dudo mucho que la dirección de ETA asuma esa tesis, porque supone su desaparición antes de conseguir su objetivo (conseguir el poder). Y en los últimos 50 años nunca ha tomado esta decisión.

El filósofo y militar alemán Carl Von Clausewitz al hablar de la guerra argumentaba que ella era la continuación de la política por otros medios y que en la filosofía de la guerra no se puede introducir en absoluto un principio modificador sin acabar cayendo en el absurdo. Dicho en otras palabras, según Clausewitz, si una organización que ha optado por una estrategia de lucha armada (guerra) modifica sus principios supone que su lucha va al asbsurdo (pierde el rumbo). El paso clave es renunciar a la filosofía de guerra, a la filosofía del uso de la violencia para lograr el poder. Esta renuncia es un cambio radical de los principios básicos que han guiado la actividad del movimiento independentista durante años.

¿Será capaz parte de la izquierda abertzale de convencer a la mayoría de la izquierda abertzale, y a la militancia y dirección de ETA de que renuncie a la filosofía de guerra que ha guiado su actuación tantos años? Creo que en este momento del proceso no es posible.

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